21/07/2026
Hacemos un paréntesis en la programación habitual para visibilizar esta situación:
📚 El gobierno busca derogar la Ley de Protección de la actividad librera (Ley 25.542) que está en vigencia hace más de 20 años, protegiendo las librerías en todo el país y estableciendo las bases para una competencia leal en todo el mercado del libro.
📚La ley establece que el valor de un libro, fijado por su editor, debe ser el mismo en cualquier librería del país, y debe ser respetado en cualquier canal de venta, independientemente de su región, tamaño o poder adquisitivo. El consumidor no tendrá recargos incluso aunque su lugar de adquisición esté en la otra punta del lugar en que se edita el libro, y las librerías pueden establecer una competencia leal basada en sus catálogos, recomendaciones, tipo de atención, etc.
📚Es fácil imaginar el panorama sin esta ley de protección: los actores con mayores capacidades económicas pueden ahogar la competencia de manera desleal, ofreciendo oportunidades por debajo del margen de ganancia para hacerse de un monopolio. Luego, agotados los competidores, establecer las lógicas de venta y los precios. Esto ya ha pasado en otros países donde grandes cadenas y gigantes del comercio electrónico provocaron una fuerte concentración del mercado ahogando financieramente a librerías independientes y provocando una drástica REDUCCIÓN DE LA BIBLIODIVERSIDAD. Porque no solo está en juego la supervivencia de los comercios, sino también lo que los hace únicos: la curaduría y diversidad que cada librería puede ofrecer en función de quién la lleva adelante y no exclusivamente la venta en góndolas de libros por lo que marca una tendencia algorítmica específica.
📚Cada librería es, de alguna manera, un mundo: lugar de encuentro y descubrimiento, espacio con propuestas editoriales diferentes donde se pueden encontrar desde el libro mainstream hasta las editoriales más pequeñas y autogestivas, la comunidad de la charla y las recomendaciones. Argentina tiene hoy el orgullo de la mayor cantidad de librerías por habitante del mundo, defenderlas es también defender la cultura argentina.