Sin Huella Vintage

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Me llamo Recco PH96G.Sí, esa pequeña estufa eléctrica infrarroja color café metálico que parece salida de una oficina el...
22/05/2026

Me llamo Recco PH96G.
Sí, esa pequeña estufa eléctrica infrarroja color café metálico que parece salida de una oficina elegante y futurista, pero que todavía sabe perfectamente cómo combatir el frío.

Mi historia comenzó cuando mi dueña buscaba una solución práctica para calefaccionar sin humo, sin olor y sin complicaciones. Quería algo:

compacto,
moderno,
eficiente,
y suficientemente potente para transformar una pieza helada en un lugar acogedor.

Y ahí aparecí yo.

Una estufa infrarroja Recco PH96G de 1500W:
pequeña por fuera,
pero sorprendentemente poderosa.

Tengo:

panel digital,
temporizador,
calefacción infrarroja limpia,
funcionamiento silencioso,
y cobertura aproximada para espacios de hasta 20–25 m².

Mi calor no necesita combustión ni leña.
Solo electricidad… y ganas de salvar humanos del invierno.

Fui utilizada en pocas ocasiones. Lo suficiente para demostrar mis talentos:

calor rápido,
ambiente agradable,
funcionamiento estable,
y esa capacidad maravillosa de convertir una habitación fría en refugio.

Después de eso, terminé cuidadosamente guardada.

No porque fallara.
No porque tuviera problemas.
No porque dejara de funcionar.

Simplemente la vida siguió y quedé almacenada durante muchos años, protegida y casi olvidada… como una cápsula del tiempo perfectamente conservada.

Y sinceramente:
el tiempo me trató bastante bien.

Estoy en excelente estado:

carcasa impecable,
panel funcionando,
estructura limpia,
y sistema calefactor operativo.

Sí, es verdad… mi dueña perdió el control remoto en algún punto misterioso de la historia humana. Pero honestamente, eso no afecta mi funcionamiento en absolutamente nada, porque puedo utilizarse normalmente desde mis controles frontales.

Digamos que perdí el accesorio… pero no el talento.

Mido aproximadamente:

42,5 cm de alto,
41 cm de ancho,
34 cm de profundidad,

el tamaño perfecto entre:
“compacta”
y
“sorprendentemente eficiente.”

Actualmente estoy disponible por:
💰 $40.000 pesos.

Y aunque hoy existan estufas con:

WiFi,
aplicaciones,
pantallas gigantes,
asistentes virtuales,
y probablemente conexión con la NASA…

yo sigo creyendo en algo mucho más simple:
enchufar,
apretar un botón,
y entregar calor limpio y silencioso.

Porque algunas cosas nunca pasan de moda.

Y yo…
todavía tengo mucho invierno por delante.

Hola.Soy una Orbis Calorama negra mate.Sí… de esas estufas robustas que parecen indestructibles y que en Coyhaique todos...
22/05/2026

Hola.
Soy una Orbis Calorama negra mate.
Sí… de esas estufas robustas que parecen indestructibles y que en Coyhaique todos terminan mirando con respeto cuando llega julio. (Bueno, desde antes)

Mi historia comenzó en internet.

Mi primera dueña vivía en Coyhaique y ya estaba cansada del frío patagón que se mete hasta los huesos. Buscó durante días:

estufas,
calefactores,
opiniones,
consumo,
cobertura,
potencia…

Y mientras muchas prometían “calor inteligente”, “pantallas touch” y cosas modernas, yo aparecí orgullosa:
negra, clásica y lista para trabajar.

Click.
Compra realizada.

Y ahí comenzó mi aventura.

Viajé desde Santiago rumbo al sur austral. Bien embalada, obviamente, porque no cualquiera mide cerca de:

75 cm de ancho,
66 cm de alto,
30 cm de profundidad,
y pesa alrededor de 45 a 50 kilos de puro acero calefaccionador.

No soy precisamente equipaje de mano.

Finalmente llegué a Coyhaique.

Cuando abrieron la caja sentí el aire frío patagón por primera vez y entendí inmediatamente mi misión:
sobrevivir al invierno… y salvar pies congelados.

Me instalaron con cariño.
Conectaron el gas licuado.
Giraron la perilla.

Y entonces ocurrió…

—fssssssssssss—

Mi primera llama.

Fue amor a primera calefacción.

Durante un año trabajé sin descanso entregando calor limpio y constante. Mientras afuera había:

escarcha,
lluvia horizontal,
viento,
humo de leña,
vecinos raspando parabrisas a las 7 AM,

yo mantenía el living calentito y acogedor.

Y sin contaminación dentro de casa.

Nada de:

humo,
cenizas,
olor a combustión,
paros por corte de luz,
ni carreras bajo la lluvia para entrar leña mojada.

Solo calor noble.

Mi sistema de convección natural hacía circular el aire caliente silenciosamente, calefaccionando grandes espacios sin necesidad de ventiladores ruidosos. Tengo una cobertura aproximada de hasta 150 m² dependiendo de la aislación de la casa, así que digamos que no vine a jugar.

Una vez escuché decir:
—“La Orbis deja el ambiente demasiado rico.”

Y créanme… casi se me empañó la salida de gases de la emoción.

También debo admitir que desarrollé cierta personalidad.

Porque cuando alguien abría la puerta y entraba el viento helado de Coyhaique, yo respondía inmediatamente:
—fssssssssssss—

como diciendo:
“Tranquilos humanos, yo me encargo.”

Y aunque soy clásica, jamás me sentí anticuada.

No necesito:

WiFi,
Bluetooth,
aplicación,
ni actualizaciones.

Mi tecnología es simple:
gas, acero y ganas de combatir el invierno.

Durante ese año me convertí en parte de la casa:
acompañé películas,
mates,
sopas,
conversaciones largas,
días de lluvia,
y mañanas donde nadie quería sacar un pie de la cama.

Porque eso hacemos las Orbis Calorama.

No solo calefaccionamos.
Creamos refugios.

Valor: $ 400.000 con mis ductos incluidos. (conversable con un mate)

12/05/2026

Dirección

Coyhaique

Página web

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