Ese sector de tres cuadras en el centro de Bogotá, también conocido como el Horno, creció desde mediados de los años 80, pero se consolidó en el 2002, tras la construcción del parque Tercer Milenio. "La 'L' es un espacio de alto deterioro urbano donde existen construcciones anteriores a los años 50 que han sido adecuadas para que funcionen inquilinatos y hoteluchos que sirven de escenarios para el
expendio de dr**as. Se puede catalogar como el mayor foco de tráfico de sustancias psicoactivas del Distrito", aseguró Javier Molina, un ex habitante de la calle, que ahora trabaja con la Secretaría de Integración Social en la rehabilitación de indigentes. Estos sitios cuentan con jerarquía propia: un jefe, un administrador y grupos de empaque, venta y seguridad, que pueden llegar a emplear hasta 30 personas. Los inquilinos de la 'L' Quienes están a cargo del negocio del bazuco representan una minoría del total de los residentes de la zona, que son, principalmente, habitantes de la calle. Carlos Garzón, subdirector para la Adultez de la Secretaría de Integración Social y ex alcalde de la localidad de Los Mártires, dijo que en las calles de la 'L' puede habitar un promedio de 1.200 personas, que se suman a las 900 que duermen diariamente en las residencias. Esta población hace de esta calle en forma de L la tierra por excelencia del tráfico de bazuco en Bogotá. Bazuco de marca Cada banda tiene su propia marca de bazuco, identificada con un nombre y unas características particulares. "El consumidor sabe cuál es la mejor por el efecto que produce", explicó Álex Buitrago*, quien vivió ocho años sumergido en la 'L' y perdió su oreja derecha en un ajuste de cuentas. Las marcas más 'cachetosas' y de mayor distribución son Escalera, Paloma, Alacrán, América, Manguera y Homero. Esta última es la más famosa y de mejor calidad. Se reconoce por la imagen del conocido personaje de la serie Los Simpsons plasmada en el empaque plástico. La rivalidad entre las 'ollas' y la lucha constante por el territorio y por la clientela son las principales causas de la violencia que se vive dentro de la 'L'. "Desgraciadamente, el ajuste de cuentas se hace con la vida, que es la que media todo en la zona", enfatizó Molina. Y es que en la tierra del bazuco no solo se distribuye droga: allí también funcionan compraventas de armas y se consigue ropa, celulares, cámaras, bicicletas y hasta tenis usados. "Allá puedes ir y vender un arma. Se consiguen revólveres, escopetas, balas, munición y granadas", confesó, entre risas, Francisco Gutiérrez*, un joven que duró varios años en la indigencia y vivió siete en el sector de la 'L'. En mayo, en un allanamiento que realizó la Policía, en dos casas se encontraron dos revólveres, 132 armas blancas, 276 papeletas de bazuco y hasta uniformes del Ejército. Así es la vida en la zona de la 'L' Eduardo López* no supera los 30 años de edad y, sin embargo, es una de las personas que mejor conocen el sector de la 'L'. A mediados de 2006 entró a vivir de lleno en la zona, pues empezó a trabajar en una de las 'ollas' que allí funcionan. Permaneció durante año y medio, hasta que se internó en el Centro Personal Transitorio para habitantes de la calle, de la Secretaría de Integración Social. Cansado de la adicción al bazuco y de la violencia, decidió dejar atrás su pasado para dedicarse a la panadería. "Lo peor de vivir en la 'L' es que tu vida no vale nada. Por controlar territorio o por acaparar clientela las bandas se agarran a bala; los indigentes se atacan con cuchillo por conseguir los mil pesos de la 'b***a'. Mi límite fue cuando casi pierdo la vida por defender mi 'olla', un negocio que no me pertenecía"[*], dijo. *Nombres cambiados.
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Más de 2 mil habitantes de la calle se concentran en dos cuadras del centro de Bogotá. Para muchos residentes de zonas aledañas a la calle del Bronx, este sitio se está convirtiendo en el nuevo ´Cartucho´. La advertencia que antes se escuchaba en la Avenida Caracas entre calles décima y novena, ahora se menciona a sólo dos cuadras de distancia: ´Si usted entra a la calle del Bronx puede salir o puede no salir. A usted lo ven bien y hay posibilidad de que nisiquiera salga de acá´. Esta contundente expresión es la forma más sencilla que encuentran las personas que viven cerca a ese sitio de la localidad de Mártires, para ilustrar que está ´invadido´ por expendedores y consumidores de droga.
´Aquí hay mucho robo, tenemos a la policía y una base militar aquí pegadas, pero es como si no hubiera nada´, dice una mujer que habita en inmediaciones al Bronx. El temor de los transeúntes y de los comerciantes de la zona es latente: ´las ventas están muy bajas porque la gente no viene por aquí por físico miedo´, señalan. Este temido lugar está comprendido entre las calles novena y décima y carreras 15 y 15 A. Según registros de las autoridades, el 80 por ciento de indigentes que se concentran allí, son provenientes de ciudades distintas a Bogotá. La Policía revela que estas personas camuflan sustancias alucinógenas entre las carretas donde transportan el reciclaje. ´Además hemos encontrado armas blancas y de fuego y hasta radio teléfonos con los que se comunican para cometer delitos dentro de esa calle´, reconoció el general Rodolfo Palomino, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá.