27/07/2026
🚫 La desautorización más difícil de enfrentar no es la que viene con críticas. Es la que viene envuelta en cariño.
La desautorización entre padres y abuelos casi siempre se presenta como ayuda. Por eso es tan difícil ponerle límites.
Si la abuela gritara: "Aquí mando yo." Sería fácil identificar el problema.
Pero normalmente dice: "Déjalo, pobrecito." "Con la abuela sí cuentas" "No seas tan dura."
La abuela cree que está ofreciendo cariño. El niño está descubriendo quién puede cambiar las reglas.
Los niños no distinguen la intención del adulto. Distinguen quién sostiene la autoridad y quién la deshace.
El problema no es consentir a los niños, sino hacerles creer que otro adulto puede desautorizar a sus propios padres.
Muchos abuelos lo hacen con una intención inocente. Pero hay otros que malcrían a sus nietos porque necesitan sentirse los favoritos del niño o resarcir alguna culpa de su propia crianza con sus hijos.
Pero no solo abuelos, esto aplica para cualquier otro adulto en el hogar que desautorice a los padres cuando ellos ponen límites.
Y esto es MUY PELIGROSO para los niños. No piensen que es exageración, realmente les perjudica, porque con estas acciones los niños aprenden que los límites de sus padres son negociables.
Aprenden que se puede burlar a una autoridad siempre que haya otra persona a favor de ellos. Se empapan de malos comportamientos y en el futuro no respetan de la misma forma a los adultos.
Aunque parezca insignificante, todo esto puede marcar profundamente su educación y la manera en que desarrollan sus pensamientos.
Si los padres ponen límites, nadie tiene derecho a cuestionarlo.
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