29/04/2026
Estuvo perdido casi dos semanas y quien más lo extrañó fue su hermana gatuna.
El perrito desapareció sin dejar rastro y en casa todos lo buscaban, pero la gata se la pasaba rondando los mismos lugares. Iba a la puerta, volvía, se quedaba ahí un rato… algo claramente no estaba igual para ella.
Pasaron los días hasta que regresó. Apenas entró, ella se acercó directo, se le pegó al cuello y empezó a restregarse sin parar, como dándole la bienvenida a su manera. Él se quedó quieto, dejándose abrazar.
Ese momento entre los dos fue suficiente para notar lo mucho que se habían hecho falta.