20/04/2026
🔵 HAROLD LLOYD (20/04/1893 - 08/03/1971).
Cumpliría 133 años.
Si hubiera que seleccionar a los tres padrinos del gran cine cómico de la etapa muda, seguramente nadie dudaria en incluir a Charles Chaplin, Buster Keaton y... Harold Lloyd. Al gran comediante de las gafas de pasta se le suele relegar a la tercera posición, pero lo cierto es que tenía un talento natural para el género, y ha sabido despertar la carcajada a varias generaciones de espectadores.
En 1914 conocerá a Hal Roach, productor de un millar de filmes, y considerado el descubridor de su talento cómico, así como el de los populares Stan Laurel y Oliver Hardy. Entonces era un extra, pero una herencia le permitió producir sus propisas películas con Lloyd. Éste, tras un breve período junto a Mack Sennett, volvió al lado de Roach. Entonces iniciaron una serie de películas, donde la referencia era Charlot. Pero Lloyd deseaba algo más personal, un personaje con el que se sintiera más a gusto. De modo que nació Solitario Luke. Pero realmente no fue hasta 1917 cuando dieron él y Roach con la composición ideal. Lloyd, “el chico”, sería un personaje espigado, optimista y de perpetua sonrisa, con gafas de pasta y sombrero de paja, que se pudo ver por primera vez en Sobre la valla. Como Charlot, él también debería superar mil y un obstáculos, pero lo haría de un modo más desenfado y simpático, sin el egoísmo típico del pequeño vagabundo. Además el chico, que casi siempre se llamaba como él, Harold, era un joven corriente, estudiante, trabajador o rico heredero, y no un marginado, lo que conectó inmediatamente con los espectadores de la creciente clase media.
Compañera de reparto de muchos de los primeros cortos de Lloyd fue Bebe Daniels, que también se convertiría en su novia, pareja habitual en todos los compromisos sociales. Sin embargo su relación profesional y sentimental se quebró, y a partir de 1919 se emparejó en la pantalla con Mildred Davis hasta 1923, año en que ambos contrajeron matrimonio, retirándose ella de la pantalla. Permanecerían casados hasta la muerte de Mildred en 1969, y tuvieron tres hijos. En las películas el actor contaría a partir de entonces, como compañera femenina, con Jobyna Ralston y Barbara Kent entre otras. Se trabajaba a buen ritmo, y a partir de tramas sencillas, que encadenaban bien los elaborados y muy bien coreografiados gags, los filmes irían ganando en complejidad y duración; en 1921 hizo Marino de agua dulce, que duraba 45 minutos, y empezó a alcanzar cotas maestras en títulos como El mimado de la abuelita (1922), El hombre mosca (1923) –su imagen trepadora y colgando del reloj de un edificio es un icono de la historia del cine– El tenorio tímido (1924), Casado y con suegra (1924) y El estudiante novato (1925). La realización de filmes se iría espaciando para ganar en perfección técnica y artística. Se trasladó con éxito a un entorno rural en El hermanito (1927) y era un fan de béisbol en Relámpago (1928), donde el mítico jugador Babe Ruth demostró inesperadas dotes actorales.
Pero el cine rompió a hablar. Y muchos no lo llevaron bien. Harold Lloyd es de los que mejor cara supo poner al tiempo que llegaba, pero sus títulos sonoros distan bastante de la genialidad de su etapa muda. Wellcome Danger (1929) fue el primero, que incorporó el sonido cuando ya había bastante material rodado, lo que puede dar idea de que su elaboración fue compleja y el resultado no plenamente logrado. En general los filmes con sonido de Lloyd adolecen de un uso de la música demasiado sobrio, lo que les perjudica. En cualquier caso siguió ofreciendo acrobacias en ¡Ay, que me caigo! (1930) y abordó el cine dentro del cine en Cinemanía (1932). Curiosa es La garra del gato (1934), parábola política de aires caprianos, y La vía láctea (1936) la rodó a las órdenes de Leo McCarey. La pobre acogida de No se duerma, profesor (1938) le convenció de que el mejor camino era el de la retirada, pero aún lo intentó de nuevo, el punto final de su carrera, en 1947. En un film de título premonitorio, El pecado de Harold, que no era lo mejor ni de Lloyd ni de Sturges. La idea era recuperar al “estudiante novato” de su film de 1925, para mostrar que había sido de él con el pasar de los años.
Fuente: Decine21