25/11/2021
Duro, sacrificado, gratificante, roba tiempo, bonito, feo. En 2012 abrió la puerta falsa, nació de la crisis y sobre todo nació de mi mente inquieta. El mundo de la personalización estaba casi virgen y todo era novedoso.
Tenía tanta ilusión y emoción de crecer orgánicamente (primero en FB donde la marca tiene más de 18.000 seguidores, y luego en Instagram con más de 8.000)
Siempre he compaginado este negocio ( sí, sí, negocio con sus impuestos y todos esos papeles que no conoce una graaaan mayoría de personas que se dedican a esto) con mi trabajo a media jornada en otro lado.
Pasan los años, llegan nuevas metas, nuevos proyectos y poco a poco te vas desencantando de lo que has visto nacer. Hoy, casi 10 años después te planteas, merece la pena??? Tantas horas, tanto trabajo, tanto faltar de echarme un café con mis amigas, tanto faltar en la familia, tanto.
(Por cierto, eso de ”me echo por mi cuenta para conciliar”...JÁ, es aún peor porque das más horas que el reloj de la iglesia de mi pueblo)
Pues esta semana ya no me lo planteo más. CIERRO. Así, sin paños calientes. Sin importar el dineral invertido, sin importar si tengo más o tengo menos. Ha sido una decisión que llevo sopesando todo el año. Me he liado la manta a la cabeza y después de la campaña de Navidad cerraré el negocio que en una década me ha dado de todo tipo de sensaciones.
Así es que nada, como comunidad y familia virtual que sois, quería comentaros que esta navidad será la última en conseguir cositas bonitas. A ver si soy capaz de darle mucha caña y darle salida al stock que tengo.
**Nota: he empezado escribiendo el texto con pena y poco a poco me he sentido liberada y sin pena alguna. Eso sí ...aún os queda un par de meses de vernos por aquí ♥️
Posdata: tiempo divino tesoro