12/07/2026
¿Vos también pensaste que no se podía hacer cerámica mientras jugaba Argentina?
Nosotras también.
Pensamos que nadie iba a venir.
Que alguna se iba a quedar en casa, mirando el partido con la familia.
Que otra iba a llegar tarde porque no podía abandonar su cábala.
Que las manos iban a estar en el barro, pero la cabeza en cualquier otro lado.
Y pasó.
Llegaron las camisetas.
Los mensajes de último momento.
Las historias de quién no podía cambiarse de silla.
De quién miraba de pie.
De quién prefería no mirar.
De quién repetía la misma comida, el mismo vaso, el mismo lugar… porque con las cábalas no se juega.
Trajimos a la mesa mucho más que arcilla.
Trajimos los partidos que vimos de chicas.
La voz de nuestros papás gritando un gol.
La casa de los abuelos.
La comida preparada desde temprano.
La familia reunida frente a una televisión.
Trajimos nuestras p***s, nuestros nervios y todas esas esperanzas que una intenta disimular diciendo:
“Es solo un partido”.
Pero no.
Nunca es solo un partido.
Porque cuando juega Argentina, una vuelve un poco a casa.
Vuelve a ser chica.
Vuelve a creer que un gol puede cambiarlo todo.
Ayer el taller ya era una fiesta.
Pero jugó la Selección.
Y entonces hubo silencios que duraron una eternidad.
Manos que dejaron de modelar.
Gritos que salieron antes de pensar.
Abrazos entre personas que, por un instante, sintieron exactamente lo mismo.
¿Vinimos a hacer cerámica?
Sí.
Pero también vinimos a sufrir.
A recordar.
A esperar.
A creer juntas.
Porque Feliz Mic siempre es una fiesta.
Pero cuando juega Argentina late mucho más fuerte.
¡Aguante Argentina, aguante la Scaloneta que no para de cumplirnos sueños, y aguante este taller del amor con todo su equipo y los mejores grupos de alumnxs que podríamos imaginar jamás!
🩵🤍🩵