02/09/2026
Cuando buscamos un libro para un bebé, es fácil pensar que cuantos más colores, sonidos, texturas o movimientos tenga, mejor.
Pero no necesariamente.
En esos primeros encuentros, la materialidad importa porque el libro también se explora con el cuerpo: se toca, se agarra, se lleva a la boca y, con el tiempo, empiezan a aparecer otras formas de recorrerlo.
Y quizás por eso no necesitamos que un libro haga tantas cosas.
A veces alcanza con una imagen que invite a detener la mirada, unas pocas palabras, la posibilidad de explorar y una adultez disponible para compartir ese momento.
Porque elegir los primeros libros también es empezar a construir, de a poquito, una manera de encontrarnos con ellos. 🌙
Eri.