08/09/2026
Crónica de una muerte anunciada: Carrera Marrana Skyrace
Corría el 12 de julio cuando al amigo Aitor se le ocurrió preguntar en el grupo: "¿Qué tal les parece hacer la Marrana Skyrace, que tiene unos 23,2 km y 1800 m de D+, con 6 horas para acabarla?". Durante unos minutos nadie respondió en el chat, hasta que dije: "Amigo, no tenés ni p**a idea de lo que es una skyrace, ¿no?". Yo no había realizado ninguna porque sabía qué clase de carreras son: te llevan a la alta montaña (por encima de los 2000 a 3000 metros o más), subiendo y bajando cerros con el recorrido lleno de piedras (finitas, gruesas, planas, torcidas, rotas, amontonadas, sueltas, etc.) y te apuran con el reloj para llegar a los cortes. Para un gordo criado en la ciudad de Buenos Aires, trotar ahí es una quimera, y más aún conociendo las experiencias del enfermo de Hernan de Lahitte en estos menesteres.
Me miré a mí mismo y me dije: "Hiciste la estupidez de anotarte a los 100K de Ultra Pirineu en octubre; estás mínimo 7 kg más gordo que la última vez que hiciste una carrera en serio (me da vergüenza decir que deben ser +10 kg); además, estás unos 5 años más viejo y con los pies más detonados que ayer, pero mejor que mañana". Por suerte, uno tiene claro que cuando es estúpido de joven, será más estúpido de viejo, así que le dije: "Ok, vamos a La Marrana". Pensaba que me haría bien sufrir unas horas para forjar el temple nuevamente. Semanas después se nos sumaría Alberto.
Lo charlé con Get Fit Bahia y, ni bien miró el track de la carrera, me dijo: "¿Estás seguro de que no vas a tener que pedir unos cuádriceps en Amazon al día siguiente? Mirá que tenemos que entrenar para Pirineu y solo queda un mes". "Haremos lo que se pueda", alcancé a decir.
La noche anterior a la carrera ya había arrancado mal porque a Boca le habían empatado a los 93'. Me fui a dormir y me levanté a las 4:30 a. m. habiéndome podido dormir recién a las 2:00 a. m.
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