09/07/2016
La cadena que comienza con la tala de un árbol en un punto del planeta, es equivalente a la ausencia de un eslabón en una gran cadena, de modo tal, que lo que parece insignificante en si mismo se vuelve primordial y esencial en el “tejido” medio ambiental.
La consecuencia más seria y más a corto plazo de la deforestación es probablemente la pérdida de la biodiversidad. La frase aséptica “pérdida de biodiversidad” enmascara el hecho de que la destrucción anual de millones de hectáreas de bosques significa la extinción de miles de especies y variedades de plantas y animales.
La deforestación que comienza con la extinción de espacios verdes y áreas naturales, continúa con una destrucción del hábitat y una desertificación causantes de una gran contaminación de las cuencas, ríos, arroyos y lagos.
De este modo el viento en ausencia de árboles termina causando un proceso de erosión del suelo, ya que, al no haber árboles, el viento arrastra la capa superior y fértil del suelo, y el agua lleva esta misma capa a las profundidades de ríos y mares.
Las cuencas hidrográficas que en el pasado abastecieron de agua potable y para irrigación a las comunidades, ahora están sujetas a extremas fluctuaciones. La pérdida de agua potable pura expone la salud de las comunidades al peligro de diversas enfermedades transmisibles.
Otra de las consecuencias de la deforestación es la colaboración directa con el calentamiento global. El ritmo de aumento es gravísimo, siendo aproximadamente de un 0,3% de grados Celsius por década en las temperaturas globales. Ello se debe a un aumento en el dióxido de carbono presente en la atmósfera, que ha aumentado un 25% en los últimos 150 años.
Las consecuencias negativas del calentamiento global son catastróficas: aumento de la sequía y de la desertificación, malas cosechas, derretimiento de las capas de hielo polares, inundaciones costeras y sustitución de los principales regímenes de vegetación. La cantidad de carbono que se encuentra corrientemente en la atmósfera se calcula en alrededor de 800.000 millones de toneladas y aumenta a la velocidad de alrededor de 1% anual.
Tenemos que terminar con esto de una vez, es nuestro planeta el que sufre.