02/10/2026
Para la astrología antigua, la retrogradación de Venus no era solo un cambio de dirección en el cielo; era el reflejo exacto del mito sumerio del Descenso de Inanna al Inframundo. Con el inicio de Venus retrógrada en Escorpio, cada uno de nosotros está cruzando las puertas de ese mismo viaje.
El mito cuenta que Inanna, la diosa del amor, la fertilidad y la belleza (la Venus sumeria), decide descender al reino de las sombras, gobernado por su hermana Ereshkigal. Para entrar al inframundo, Inanna debe atravesar siete puertas. En cada una de ellas, los guardianes le exigen dejar una de sus vestiduras reales o amuletos: su corona, su collar, su cetro... se le exige desprenderse de todo lo que le daba estatus, control y seguridad.
Inanna llega al fondo del abismo completamente desnuda, es juzgada, muere y es colgada de un gancho. Pero el mito no termina ahí: tras tres días de oscuridad, es rescatada, vuelve a la vida y asciende renovada, transformándose en la brillante Estrella de la Mañana.
Venus en Escorpio retrógrada es nuestro propio descenso. El cielo nos pide desnudarnos de las máscaras, de los apegos tóxicos, de los juegos de control y del orgullo que usamos para protegernos en los vínculos. Escorpio es ese inframundo donde guardamos los dolores no procesados, los secretos y los miedos a ser vulnerables.
Este viaje no es para destruirnos; es para que muera la versión nuestra que ya no nos sirve. Solo al perder lo que creíamos que nos definía, podemos reclamar nuestro poder real y renacer con un amor propio indestructible. Además, al tratarse del último encuentro del Sol y Venus en este signo en los próximos 100 años (el Venus Star Point del 24 de octubre), este descenso marca el cierre de una gran era de sanación.
¿Qué “corona” o apego sentís que tenés que dejar en la puerta del inframundo en este momento de tu vida para poder renacer? Te leemos acá abajo. 🥀👇