19/12/2023
Hobbes señala, siguiendo a Aristóteles, que existen dos fuentes de los argumentos: la razón y la autoridad. En cuanto a la razón, dice que admite las razones extraídas de los atributos de Dios, que denomina ‘argumentativas', cuyas nociones son concebibles; pero sostiene que hay otras en las que no se concibe nada, y que no son sino expresiones con las que pretendemos rendirle honores. Pero yo no veo cómo se puede rendir honores a Dios con expresiones que no signifiquen nada. Tal vez sea que en Hobbes, como en Spinoza, ‘sabiduría', ‘bondad', o ‘justicia' no sean sino ficciones con respecto a Dios y al universo, al obrar la causa primitiva, según ellos, por la necesidad de su poder, y no por la elección de su sabiduría; opinión cuya falsedad ya he demostrado suficientemente. Parece que Hobbes no haya querido ser muy explícito, so pena de escandalizar a la gente, en lo cual es digno de elogio. También es por esto, como el mismo manifiesta, por lo que él deseaba que no se publicara lo que se habían intercambiado en París el obispo y él. Añade que no es bueno decir que acontezca una acción que Dios no quiere, porque eso es decir, en efecto, que Dios carece de poder. Pero asimismo añade a la vez que tampoco es bueno decir lo contrario, y atribuirle que quiere el mal, porque eso no es honorable y parece acusarlo de falta de bondad. Por consiguiente, él cree que en estos asuntos no es procedente decir la verdad, y tendría razón si la verdad se hallara en las opiniones paradójicas que mantiene. Pues, en efecto, parece que según la opinión de este autor, Dios carece de bondad, o más bien que lo que el llama ‘Dios' no es nada más que la naturaleza ciega de la amalgama de las cosas materiales, que opera conforme a las leyes matemáticas, siguiendo una necesidad absoluta, como hacen los átomos en el sistema de Epicuro.
Si Dios fuera como son los poderosos a veces aquí abajo, no sería conveniente decir todas las verdades que le competen, pero Dios no es como un hombre, de quien a menudo hay que ocultar los propósitos y las acciones; antes al contrario, siempre está permitido y es razonable hacer públicos los consejos y las acciones de Dios, porque son siempre hermosos y loables. De este modo, siempre es bueno decir las verdades que conciernen a la divinidad, al menos no hay por qué temer un escándalo. Y, al parecer, se ha explicado de una manera que satisface a la razón, y que no choca con la piedad, cómo es menester concebir que la voluntad de Dios tiene su efecto, y concurre al pecado, sin comprometer su sabiduría ni su bondad".
[Apéndice. Reflexiones sobre la obra que Hobbes ha publicado en inglés, sobre la libertad, la necesidad y el azar]
Ensayos de teodicea
Sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal
G. W. Leibniz
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Reseña de la editorial: “Esta es la primera edición española bilingüe de los Ensayos de Teodicea, el único libro que Leibniz publicó en vida y por el que fue principalmente conocido hasta el último tercio del siglo XVIII. La obra, culminación de su vasta trayectoria intelectual, constituye un colosal intento por mostrar que nuestro mundo ha de ser, y efectivamente es, el mejor de los posibles, eximiendo así a Dios de toda responsabilidad sobre el mal. Para justificar tal tesis Leibniz expone con detalle sus doctrinas capitales: sobre la posibilidad, la necesidad, la determinación, la contingencia y la libertad, entablando un pormenorizado debate con los grandes filósofos y teólogos contemporáneos suyos, y con muchos de los precedentes.
La presente edición incluye un extenso estudio introductorio y un aparato crítico de notas e índices de nombres y materias que sin duda permitirán al lector abordar del modo más eficaz el imprescindible texto de Leibniz”.