08/10/2019
La Casa de Irma no fue siempre de Irma.
Este recinto yace en la Avenida Caseros del barrio de Parque de los Patricios desde fines del siglo XIX. Es testigo de tiempos en los que aún circulaba el “El trencito de la Quema”, vio nacer El Matadero de los Corrales situados dónde hoy se encuentra el emblemático Parque Patricios y ha visto como este barrio de guapos, considerados especialistas en el duelo criollo por su habilidad con el cuchillo, de a poco se fue poblando de la clase trabajadora y una emergente industria que iría desplazando las antiguas construcciones.
Pero la casa permaneció allí. De alguna manera el tiempo, las máquinas excavadoras, “ el progreso” y la modernización no pudieron erradicarla. Es quizás a causa de haber sido habitada por poetas, escritores, novelistas y profesionales de la salud que de alguna forma se mantuvo aislada del movimiento del resto del barrio. Como si alguna fuerza espiritual la protegiera de los vaivenes de los tiempos. Probablemente sea al revés. Quizás sea la Casa protectora del espíritu del barrio que nos recuerda con su presencia de dónde venimos, quienes somos.
Sea como sea aún sigue allí. Repleta de obras de arte y antigüedades que ya pocos saben apreciar. Seremos hoy dignos serenos de su historia? Quien más podría ayudarme a iluminar en las sombras de la memoria su riqueza y su legado? Qué mensaje habrá oculto en su extraña permanencia dentro de un barrio que hoy es llamado “Distrito tecnológico”? Toda reflexión arriba en una pregunta. Trataremos de encontrar las respuestas en homenaje a La Casa y a todos quienes dejaron sus huellas en ella.
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