16/03/2023
HOY CELEBRAMOS A NUESTRO CURITA BROCHERO ❤
Para adentrarnos en su corazón sacerdotal tendríamos que subirnos a una mula y andar días y días sobre ella, recorriendo los 120 km de norte a sur , y los 120 km de este a oeste que componen su parroquia. La fuerza y el secreto que lo impulsaba era el amor de Jesucristo en su corazon.Para el no habia bueno, ni malos, solo hombres para salvar.
Caridad pastoral para con todos los hombres, y todo el hombre. Le hizo acequias y caminos para acercar los poblados, construyo diques y vados, policia y telegrafos, escuelas y templos. Y en el centro geografico y espiritual de su parroquia, construyo la Casa de Ejercicios Espirituales, su obra cumbre. Allí centró su apostolado en la oración larga ante el Crucifijado para conocer, sentir y gustar el amor tan grande del corazón de Jesús. Y todo culminaba con el perdón de Dios en la confesión.
Así nos lo presenta un periodista cordobés contemporáneo:
“Es un hombre de carne y huesos: usa sotana, esclavina, traje de clérigo, etc. y dice misa, confiesa, ayuda a bien morir, bautiza, consagra la unión matrimonial, etc, como todos los sacerdotes […]
Es una excepción: practica el Evangelio. Falta un albañil en su curato para hacer una obra pública, ya sea para la Iglesia o para beneficio del pueblo! Pues él es albañil y trabaja con sus propias manos a la par del más esforzado y compitiendo con el más diestro! Falta un carpintero! Es carpintero.¿Falta un peón? Es un peón. Se arremanga la sotana en donde quiera, toma la pala o la azada y abre un camino público en 15 días, ayudado por sus feligreses, sobre los cuales tiene un dominio absoluto y a quienes da ejemplo y estimula con su esfuerzo personal. Falta todo? Pues él es todo! y lo hace todo con la sonrisa en los labios y la satisfacción en el alma, para mayor gloria de Dios y beneficio de los hombres, y todo sale bien hecho porque es hecho en conciencia.[…]es imposible luchar contra la modestia de este hombre que ha hecho de ‘su curato’ su mundo.
Lo ha hecho todo con sus propias garras!. ¿Milagro? No. La cosa es muy sencilla. Es cuestión de honradez y voluntad. En otros términos: es cuestión de haber tomado el apostolado a lo serio.