25/08/2026
Este diseño nació mientras restauraba una mesita de luz que había sido de mi abuela. Elegí cada flor y cada color sin imaginar que después esa misma inspiración iba a encontrar un nuevo lugar.
Esta vez, las flores viajaron a una tabla y unos cuencos, para acompañar otros momentos: un desayuno tranquilo, una picada compartida o una charla alrededor de la mesa.
Me gusta pensar que un diseño no tiene por qué quedarse en un solo objeto. A veces, una misma idea puede transformarse y seguir floreciendo de distintas maneras.
¿Y vos? ¿En que momento de tu día te imaginas una mesa así?