11/08/2026
Mi abuela no pasaba desapercibida. Era una mujer con carácter (del lindo). Decidida, amorosa, protectora, fuerte… y además canchera, muy mente abierta. De esas personas que están un paso adelante sin hacer esfuerzo.
En el local hacía de todo. No solo atendía: estaba presente de verdad. Hablaba con la gente, gesticulaba un montón, hacía caras, muecas, ironías… le ponía el cuerpo a cada conversación. Y tenía algo muy especial: hacía sentir a cada persona su amiga.
La gente la amaba. Pero de verdad. Cuando dejó de venir, todo el mundo preguntaba por ella.
Y cuando falleció, más de una clienta se emocionó. Más de una me dijo: “yo era su amiga” y me contaba alguna anécdota :)
Yo con ella me divertía muchísimo. Era muy cómplice. Muy personaje. Me veía y me decía: “ay esos ojitos, son como dos luceritos” ✨ Y a veces, en medio del local, hacía una cara, una mueca, una mirada de complicidad… que a mí me mataba de risa.
Mi abuela dejó huella... posta. Este local existe hace más de 38 años. Y gran parte de lo que es… tiene que ver con ella. Por cómo lo empezó. Por cómo lo sostuvo. Y por todo lo que generó en el medio.
A mí me gusta pensar que sigue estando. Y en realidad creo que sí. Está en algunas formas de atender, en algunos gestos. Y seguramente en todo eso que, sin darnos cuenta, seguimos haciendo 💛
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