27/08/2026
Luego de un largo tiempo sin publicar por aquí vengo a contarles que la vida "no digital" ha requerido de mi presencia y lo he tomado. Escribo hoy desde mi pequeña máquina de "Conectar Igualdad" ( quienes están en Argentina sabrán a lo que me refiero, quienes no, los invito a quedarse con esas dos palabras maravillosas CONECTAR E IGUALDAD). La educación de jóvenes, a la cual me dedico cotidianamente, me ha enseñado a despojarme de lo superfluo, y en eso entra el uso de las redes sociales. Con la firme convicción de que comunicarnos requiere cada vez más templanza y sabiduría para ser un ser digno de estar frente a clase es que he aplicado esta higiene de medios masivos en los cuales ya no elijo estar "presente".
El entramado social, y esa red que muchos buscamos crear me lleva a pensar que el proceso es revisar las propias hebras que nos componen para colaborar en el tejido social.
Sin esa revisión permanente no hay colectivo posible, ni saneamiento espiritual ni material.
Esa máxima (ya parte de un discurso mainstream) de que "la salida es colectiva" dejó de tener el peso que alguna vez tuvo en mi obrar cotidiano: cada vez ese colectivo es más pequeño y es allí, en lo micro, donde percibo que se teje verazmente lo macro.
Pero además ese macro ya es en si mismo algo a contemplar y de donde no hay porqué salir. Hay que adentrarse en uno mismo con paciencia, amor y responsabilidad anímico-espiritual para poder verdadera y plenamente acompañar a otros.
Es por esa razón que la higiene social y cultural es un emergente que la vida diaria necesita y el encuentro con otros seres humanos solicita urgentemente tenerlo presente.
Cercanía y delicadeza en el obrar humano. Lentitud y contemplación. Escucha profunda, de esa que acelera y a la vez hace danzar el corazón al compás de otros corazones.
El camino interior del maestro es un área de humildad y silencio. Solo así podemos ser instrumentos del bien en el mundo y acompañar procesos del desarrollo humano en esta tierra.
Desde mi pequeña morada en la Patagonia, les dejo un cálido saludo y el deseo de no olvidar que la verdadera escuela es la naturaleza.
Vuelvo al "boca en boca" para asistir obras y proyectos. Gracias