28/08/2012
Busca un plano de la parcela y haz fotocopias para trabajar con él; si no lo tienes, realiza uno midiendo el terreno o, también, puede ser suficiente con un croquis dibujado a mano alzada.
Para diseñar jardines observa mucho y cuando encuentres algo que te guste, anótalo.
Sitúate en el centro del jardín e imagínate formas y colores, no plantas específicas.
Piensa qué se verá desde cada ventana del salón, de los dormitorios... Constituirán un marco para la contemplación.
Analiza el entorno: paisaje, vistas de los alrededores, vecinos, edificios, etc.
Lo primero es aislar, cerrar el jardín: muros, lámina de brezo, vallas cubiertas de trepadoras, setos, árboles.
Los jardines de la parte delantera suelen ser de más impacto y la parte trasera mucho más íntima.
Añade color a la puerta de acceso. Puedes bordear el camino de acceso con plantas de temporada de colores e ir renovándolas para variar la estética.
Una clave de diseño es alcanzar un equilibrio entre lo formal y lo informal, aunque hay gente que se decanta hacia alguno de los dos extremos: jardín-geométrico o jardín-naturaleza.
El Jardín Clásico es apropiado para una zona de estar para leer, meditar, descansar, alejarse.
El Jardín Urbano se relaciona con el interior de la vivienda, de hecho, es como una habitación exterior.
El estilo de la vivienda influye: moderna, vanguardista, tradicional, casa de montaña, etc.
Cerca de la casa el diseño puede ser más formal, con líneas rectas similares a la edificación, simetrías, etc. A medida que nos alejamos de la casa se juega con curvas y círculos.
Un jardín muy cuadriculado no suele ser la mejor opción. Añade curvas y esquinas secretas.
Los rectángulos amplios, los círculos y los óvalos son las mejores formas para crear una sensación de serenidad, incitan a la relajación y al descanso.
Los diseños recargados constituyen un error frecuente. Si el espacio es reducido lo hará parecer más pequeño aún. Acabará con la serenidad buscada.