20/05/2026
✨️ A diario entra una mamá o abuela y la escucho: "no deja el celular, no sé qué hacer"... Y la verdad es que no tengo una respuesta.
En mi casa, por ejemplo, nunca me leyeron el cuento antes de ir a dormir. Cuando pude leer sola lo hice y me acuerdo que robaba libros a mi abuela (tenía la colección de Agatha Christie detrás de unos cuadros y los de Isabel Allende).
El living de las visitas en casa de mis abuelos era la biblioteca. Las paredes rebalsaban de libros de piso a techo. A mi me gustaba quedarme a dormir ahí porque a la noche jugaba a sacar cualquier libro y ponerme a hojearlo. Como mi abuelo era filósofo y escribía, en esa biblioteca podías encontrar de todo. Así que ahí me enteré de algunas cosas, quién fue Karl Marx, que era El contrato social y mil temas que a mi corta edad leía pero no entendía nada.
- Creo que lo mejor que podemos hacer es no insistir, pero sí crear una biblioteca familiar con la esperanza de que algún día la busquen, les interese.
- En mi casa 🏡 yo tenía mi propia biblioteca, era un rejunte de libros comprados, traídos por alguien o los que me pasaban. La lectura siempre estuvo ahí a mano. Creo que esa es otra clave.
- Siempre leí según los intereses de ese momento. Si quería fantasía, algún clásico o algo de novela negra (que muchos años fueron mis favoritas).
- MUY importante... no había celulares y tampoco tele a demanda. Si no llegabas a la hora de ver Montaña Rusa, Chiquititas o alguna otra, chau.
- No me llenaban de juguetes y menos de los que son para estimular, que no existían. La estimulación venía sola producto de la curiosidad. Creo que ahí funciona eso de menos es más. Eso sí, libros siempre muchos por todas partes.
- Mi primera Barbie real de esa marca fue la Bailarina. Me la regalaron para Navidad. Como nunca tuvo un Ken, le sacaba los Rambos a mi hermano (le llegaban a la cintura a la Barbie). Asi que jugábamos a ser chicas independientes jejje. Pero cuando le armábamos la casita (con unas cajas de cartón bien decoradas) ponía un espacio de lectura... era instintivo.
Leer es un hábito que se puede ejercitar, pero tiene que ser una invitación a sentirse bien, nunca una obligación.