24/04/2022
Recordé un taller en el que les mostre a los peques con fotos en la compu, nenes de color piel mucho mas oscuros que nosotros, y se quedaron como WOOOOOW! Que lindoooos decian, y yo los miraba, observaba sus caras de asombro y pintabamos con todos los lapices color piel que teníamos ese dia ❤️
COLOR PIEL
La hora de Plástica es la más linda. Mateo abre la carpeta de hojas blancas y traza con el lápiz dibujos fascinados. Figura humana dice la seño. Y él le pone ojos abiertos y una boca con dientes grandes, manos contundentes, pies caminadores y expresión de risa. Le hace un fondo de formas geométricas y pinta. Sus ojos se concentran y pinta. La hora se le hace cortita encantado con los colores y está tan contento cuando entrega su trabajo. El lunes siguiente la seño les devuelve las hojas y va anotando las notas en su libreta. Algunos tienen observaciones al dorso, otras un diez enorme y felicitado. A Mateo le dan el suyo y se le hiela la risa cuando da vuelta para ver la nota y en tinta roja le marcan: “El niño debía pintarse de color piel”. Mira el suyo y el caramelo del cuerpo dibujado en la hoja se parece a la miel oscura de sus manos. Mateo tiene la tez castaña, parda, oscura. Y las lágrimas saladas, anchas, gruesas, negándose a caer por las mejillas, con miedo a ser también de un color inconveniente. Saca pecho, vuelve sobre sus pasos, enfrenta a la seño que se queda con la boca abierta y asombrada. Mateo chiquito, bajito, con el dibujo en la mano y la voz del reclamo, pregunta, Seño, cuál es el color piel.
Un relato de Marcela Alluz (), de su libro Brasas.
Ilustración: Nagú