08/08/2026
Desde el corazón, en esta Semana de la Lactancia
Recién después de cuatro meses siento que puedo hablar de mi experiencia con esta lactancia.
Esta es mi segunda experiencia amamantando y, sin embargo, el comienzo fue muy diferente a lo que había imaginado.
Cuando nació mi bebé y estuvo en Neo, me encontré con protocolos, horarios de visita y posibilidades muy limitadas de amamantar. Horarios que muchas veces no coincidían con la necesidad de mi bebé, incluso con la indicación de que no le diera la teta durante la noche.
Sostener mi deseo de una lactancia materna exclusiva y a libre demanda implicó plantarme, preguntar, insistir y exigir que se respetaran nuestros derechos. Y en ese camino también tuve que escuchar comentarios y atravesar situaciones que, en un momento tan vulnerable como el puerperio, fueron muy difíciles.
Recién ahora, después de cuatro meses, siento que puedo mirar todo esto con un poco más de distancia y ponerlo en palabras.
Y también puedo agradecer profundamente estar viviendo hoy la lactancia como la deseo: a libre demanda, sostenida, acompañada por mi compañero, cuidada y respetada.
Porque para que la lactancia sea posible no alcanza solamente con decirle a una madre que amamante.
Hace falta apoyo, escucha y contención.
Hace falta que alguien acerque un vaso de agua, que haya comida disponible, que se compartan las tareas y los cuidados, que podamos descansar cuando sea posible. Hace falta una red que sostenga a quien está sosteniendo la vida.
Deseo que toda mujer que quiera amamantar pueda acceder a información clara y verdadera, a acompañamiento y a un entorno que favorezca que la leche fluya y que el vínculo entre madre y bebé pueda construirse libremente.
Que haya menos ⏰, horarios, juicios e ideas sobre cómo debería ser.
Y más escucha.
Más respeto.
Más confianza en cada madre y en cada bebé.
Esta experiencia de compartir la lactancia con otras mujeres, también me trajo un recuerdo y un regalo: comprender que la lactancia, históricamente, fue en tribu.
Fue entre mujeres.
Madres, abuelas, hermanas, amigas.
Un momento de encuentro, de aprendizaje y de sostén.