05/06/2026
Cuando una mujer adulta llega preguntando si es autista, lo que trae no es solo una pregunta diagnóstica. Trae años de haber sentido que algo no encajaba , y en muchos casos de haber callado esa sensación.
Ese silencio tiene una explicación clínica: durante décadas el autismo sin discapacidad intelectual quedó subdiagnosticado, sobre todo en mujeres, que sostuvieron un mecanismo que la literatura llama camuflaje; imitar conductas sociales para encajar, a un costo que muchas veces nunca se nombró.
Lo que importa diferenciar: reconocerse en una descripción no equivale a un diagnóstico. Hay quienes tienen rasgos compatibles y no tienen TEA. Hay quienes no se reconocen y lo tienen.
Una identidad neurodivergente puede ser un punto de partida. No es una conclusión clínica.