21/08/2015
Viernes 17 de octubre, 2014
Viernes, hoy es día de homenajes, despedidas, promesas y retiradas en este rincón del mundo que conozco… viernes 17 de octubre, día de la Lealtad en la mayoría de la Patria… viernes, los recorridos son múltiples: tres o cuatro, no sé cuántos, se van al MurrellMurray a pescar truchas o truchar pescas que, todos lo sabemos, es parte del relato de este deporte… otros tres buscan y encuentran uno que alquile una moto para crossear el Longdon de abajoarriba, de lado y a través de todos los firmes, de todas las grietas, de cuanto canal se abra y trate de impedirlo… otros ya estamos caminando la vuelta, comprando souvenirs (lo cual implica retomar los rostros queridos, pensarlos en sus sonrisas, volver a la historia compartida, armar los enlaces que vuelvan a hacer pasar por el corazón tanto tiempo compartido)…
Es viernes y va siendo hora de reconstruir salud educación vivienda trabajo cotidianeidad hogar amistades militancia ocio salario canciones libros ropa casa cenas cama abrazos enojos y risas… así de distinto es estar aquí, es haber estado aquí… el tiempo se detuvo, se detiene, entra en rápidos vertiginosos de nada, viborea en senderos circulares, ruinas, laberintos con minotauros que se volvieron sal, piedra, final… todas las horas, los minutos, los segundos, las más infinitésimas partículas de tiempo, se vuelven volvieron lugar pasos aire niebla hielo materia… comprimidos en cada día –que tantas veces fueron mucho más o mucho menos de 24 horas-, las unidades no fueron de luz sino de sólidos… este tiempo no ha sucedido… pero sí… acá estoy estamos… con la misma edad, sin envejecer nada ninguno, pero cruzados ajados rozados veteados hendidos y cicatrizados por cada filo de piedra y cada grito de hielo y cada rastro de sol y cada trago y cada abrazo y lágrima y paso y canto y mirada y horizonte y cruces y turba y agua y río y mar y puente y camino… no estamos más viejos ni más jóvenes, no abrimos ni cerramos nada… nos hicimos uno, los 18, y ahora se trata de repartirnos para poder mostrar todas las partes en que nos hemos convertido a medida de este espacio total… eso son las Malvinas: un espacio que no sucede, sino que arma, que dura, que armadura a cada uno y lo hace uno con todos… aunque todos ya sabemos que, volviendo, nos haremos uno para cada uno y todos será sólo un recuerdo sin tiempo, imagen, ícono, posibilidad sí, oportunidad ojalá…
Cenaremos cordero, corderos, dos, congelados a las cuatro de la tarde y manjar a las 21… de eso soy responsable, no sé si será posible… el viento arrecia, los compañeros están plantando pinos en el monte, arraigando promesas de vuelta, batallando memorias de memoria, y el viento llueve, graniza, fríe de frío y final, mientras que el fuego se abraza y los corderos dejan de ser de dioses, de quitar pecados, y parecerse bastante a lo que todos queremos como última cena.
Llego hasta aquí. Ustedes sabrán por qué. Me ayudaría bastante que estén a la vuelta. Porque –se los dije al principio- en estos días hemos revisado la agenda de los recuerdos y reprogramamos la de los sentidos... con todos los 18 andavimos por una tierra que podrá ser la Patria si somos capaces de hacerla Memoria del Futuro... en un viaje que ya termina, mañana nomás, cruzando una hora de mar, con amigos poderosos, bancándonos la violencia de la mayor base imperialista de la historia, escuchando los implacables sordos ecos de una guerra que no cesa, pidiendo permiso para caminar por unos caminos que tienen más de una vida en nuestras vidas...volvemos de unas Malvinas que no son las Malvinas, porque esas, las que soñamos, sólo están en nuestros futuros... y éstas, las que pisamos con un dolor más real que una esquirla entrándote, son sólo pasado, gris, niebla y muerte... volvemos, con los testigos de todo, con los responsables de todo, con los que elegimos vivir y crecer y soñar la vida, la libertad, la justicia, la soberanía, que es decir la Patria, nada menos...ya he contado... mientras tanto, no nos dejen volver solos... vengan a por nuestros corazones y escuchen los relatos de nuestras razones... porque la cordura es una violencia que no tiene vértigo cuando uno descarta el mierdo y comete el mismo, viejo, error de acercarse al abismo… salú compañeros, hasta la Patria... el viaje ha terminado.