03/06/2026
Hay días en los que la bicicleta deja de ser solo una bicicleta.
Deja de ser paseo, deporte o entretenimiento…
y se convierte en camino.
En estos días difíciles para Bolivia, cuando las calles se detienen, cuando el transporte falta, cuando la incertidumbre pesa y la gente necesita seguir adelante, la bicicleta vuelve a recordarnos algo simple y poderoso: todavía podemos movernos con nuestras propias fuerzas.
Lo vimos en la pandemia.
Lo vemos cuando hay bloqueos.
Lo vemos en La Paz, en El Alto, en Cochabamba y en cada ciudad donde una bici aparece como una respuesta silenciosa, humilde y valiente.
La bicicleta no pregunta de qué lado estás.
No hace ruido. No contamina. No divide.
Solo acompaña.
Lleva a una mamá al mercado, a un joven al trabajo, a una niña a descubrir la ciudad, a una familia a encontrarse, a un k'ochala a pedalear con orgullo por su tierra.
Hoy, en el Día Mundial de la Bicicleta, celebramos más que dos ruedas: celebramos la libertad, la resiliencia y esa fuerza boliviana que, aun cuando el camino se cierra, siempre encuentra una forma de avanzar.
Porque una bicicleta no es solo una bicicleta.
Es movimiento. Es esperanza. Es vida.
Cocha en bici, porque la bicicleta también es tradición k’ochala.