22/11/2021
El rechazo al sabor de las verduras y a los alimentos poco calóricos es algo innato. Adicional por instinto de supervivencia tendemos a mostrar preferencia por los alimentos más energéticos y rechazar los menos calóricos.
También hay que tener en cuenta que los niños pasan por diferentes etapas en su desarrollo en las que se muestran más selectivos y hacen que rechacen o muestren menos interés por determinados alimentos.
PERO que rechace un alimento no significa que es unas semanas o meses más tarde no pueda convertirse en su alimentos favorito o todo lo contrario puede ser que lo que hoy les encanta mañana pasen días que no.
¿Que debemos hacer? Tener paciencia, variar las verduras y su presentación, las cocciones, ofrecer camufladas en otros alimentos (cómo en el huevo) seguir ofreciendo a diario en poca cantidad y sin forzar. También pueden involucrarlos en las preparaciones, cocina, o servida de sus platos, esto trae muchos beneficios así sean muy pequeños, ya que al sentirse partícipes de esto muestran más interés por comerlo... y por supuesto lo más importante es el EJEMPLO comer en familia y comer lo mismo, de este modo tendrán más confianza ante ese alimento y la imitación va a favorecer a que se decidan por comerlo.
El mayor consejo que les doy si es el caso de sus hijos es tener mucha paciencia y seguir exponiendo a diario a las verduras por medio de esto y el ejemplo instauran hábitos a largo plazo.