Inicialmente una Frutería y Confitería, llamada La Central en los años 50, ubicada en calle Guillermo Gallardo. Posteriormente en 1955, se traslada a su ubicación actual en Calle Varas, Cayenel en esos años, donde existía una antigua casa propiedad de la Familia Sanz, comerciantes españoles. Esta casa abarcaba toda la cuadra, la cual originalmente constaba de dos casas con un jardín en su centro,
fue aquí donde nació la Confitería Haití. En este nuevo local, se complementó la confitería con una de las primeras fábricas de helado de la época, importando una de las primeras maquinas tostadoras de mani en la zona, la cual aún sigue en funcionamiento. Desde sus inicios se quiso marcar la diferencia con los demás locales de esos años, trabajando todos los productos nacionales de la epoca que hoy son historia, por lo que se inauguró también una Fuente de Soda, la que desgraciadamente se destruyó con el terremoto de 1960. Si bien el negocio tuvo otros giros antes de ser la confitería que se conoce hoy en día, pasando por venta de carbón, mimbre, muebles, frutas y finalmente como confitería, fueron Don Cozut Vásquez y Doña María González junto a Don Eduardo Sewell, hermano de Don Cozut, quienes dieron nacimiento a este emblemático e histórico negocio familiar de nuestra ciudad, La Confitería Haití. La Confitería, a pesar del terremoto del año 60, no tuvo mayores complicaciones para reactivar su funcionamiento, tampoco existía mucha competencia de mercado en esos años, lo que permitió que se emplazara como el más importante distribuidor, además la variedad de productos que se comercializaban, a esto también se le agrega el detalle de que fuera del local existía un paradero de buses, la mayoría de la gente pedía “bajarse en el Haití” por lo que la afluencia de publico era importante, para esos años de mayor auge, se llegó a contar con nueve trabajadores. Actualmente La Confitería se le conoce como “Ex-Haiti”, obligados a cambiar el nombre, ya que en 1993 la cadena Café Haití, registro la marca. La Confitería aún se niega a bajar los brazos, pese a la competencia demoledora de los Retails. Todo el esfuerzo que se hace es gracias a su incondicional y tradicional clientela, que muchos de estos casos, el gusto es heredado por sus padres, abuelos, etc.