13/05/2026
Este proyecto comenzó unos años atrás, en donde la labor con el cacao se transformó en una oración a la Divinidad, un ritual personal y colectivo para escuchar el corazón con dulzura, suavidad y firmeza.
A much@s de nosotr@s nos llamó la medicina del corazón para darnos el aliento y la guía que necesitábamos en ese entonces, en incluso ahora, después de varios años de no tener contacto ritual en ceremonia o en su preparación, el cacaito sigue siendo para mi proceso personal, una voz que recuerda la presencia del poder del alimento de la madre tierra; ese alimento que nutre desde la raíz y la conciencia.
Hoy en mi hacer cotidiano, sentí nuevamente la magia de actuar con la intención de la presencia, procesando estás semillas en el fuego de mi casa y de mi espíritu.
"El enfoque en el presente, es lo único que cuenta pues nos hace libres". Esta fue mi meditación tostando, pelando y organizando el cacao.
Me llené de gratitud por el simple hecho de estar, sin importar las condiciones, viviendo está hermosa experiencia humana.
Le agradezco a Dios por hacer posible este reencuentro con la bondad del cacao.
Gracias don Fernando por ser el mensajero de la dulzura del corazón, y por motivarme a reconectar con una de las medicinas más poderosas que existe sobre la tierra.
Agradeciendo el llamado de mama cacao!