Algunos las llaman Viejeras, estorbo o chucherías inservibles y que fueron a parar a ese cuarto donde sólo habita el polvo, los arácnidos y tal vez uno que otro fantasma; pero sabemos que para algunos son objetos importantes y que siempre buscaron. Mucha gente piensa que estamos locos, porque nos ven y se preguntan qué hacemos andando sin rumbo por las calles (nuestra bodega, la más grande del mundo) y sin parar, además cargando con esas cosas Viejas (nuestro tesoro). Lo hacemos, porque no solo nos limitamos a vender lo que encontramos, sino que nuestro trabajo también se trata de buscar objetos, muebles o algún elemento del pasado para personas o empresas que todavía se emocionan con cosas únicas y que no sabían que aun existía ¨un fósil urbano¨ o las necesitan para su trabajo. Nuestros clientes son coleccionistas, diseñadores de interiores, almacenes, restaurantes, decoradores, productoras de television o cine y todo aquel que algún día se desprendió de ese objeto y hoy les gustaría recuperar.