07/05/2019
El escogido de esta semana es el rapero Samurai.
Samurái nació un 4 de agosto, hace 34 años, en el Hospital de la Samaritana, en el centro de Bogotá. Sus primeros años fueron nómadas: su familia vivió entre Villavicencio y Boyacá, hasta que regresó a la capital. Fue aquí donde dio sus primeros pasos en la música y lo hizo en tres localidades: Ciudad Bolívar, Engativá y Fontibón, en cuyas calles se la pasó haciendo freestyle y compartiendo con la primera ola de raperos que hubo en la ciudad.
A finales de los años 90 formó parte de Octavo Imperio, una de las agrupaciones pioneras de Engativá, donde demostró su habilidad para la música. Aunque el conjunto no duró mucho, Héctor salió de allí a forjar su camino en el hip hop. No tuvo la oportunidad de asistir a una universidad, así que todo lo que construyó en su carrera artística lo hizo de manera empírica.
Pese a esa adolescencia callejera, quienes lo conocieron aseguran que fue una persona tímida. De carácter fuerte, pero noble. Melancólico, pero sonriente. Solitario, de muchos conocidos y pocos amigos. Su vida siempre fue una dualidad, que incluso quedó reflejada en su última producción discográfica, que tiene un título escalofriante: El funeral del tiempo. Fue un disco doble, algo que pocos artistas en el país han logrado. La primera parte la tituló Flores blancas. La segunda, Flores negras. El disco ha sido tomado como una especie de presagio. No obstante, lo cierto es que su música siempre estuvo enmarcada entre lo melancólico y lo oscuro, sin dejar de lado su barrio y a su familia. En sus letras siempre estaban presentes su hija, su madre, la poesía, la Luna, la vida y la muerte.
Fuente: El espectador.
Vídeo: canal oficial Samurai youtube
Letra extraida de: musixmach
Cultura musical rapera