14/04/2025
Esta Semana Santa y siempre, nosotros debemos recordar el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.
El Apóstol Pablo exhortó a Timoteo diciéndole: Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los mu***os, descendiente de David, conforme a mi evangelio, por el cual sufro penalidades...
(2 Timoteo 2:8-9).
Un día parecido al de Ayer Domingo sería La Entrada Triunfal de Cristo en Jerusalén (Domingo de Ramos) Jesús entró en Jerusalén montado en un b***o, cumpliendo una antigua profecía. La multitud lo recibió con alegría, extendiendo mantos y ramas de palma en el camino, y exclamando:“¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” Fue un momento de júbilo y reconocimiento, pero también el preludio de la pasión. Aclamado como Rey por muchos, Jesús sabía que en pocos días esas mismas voces gritarían para crucificarlo.
Un día parecido al de hoy Lunes sería Judas, Quien lo Traicionó sabemos la historia de Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, cuyo corazón se desvió hasta entregar al Maestro por treinta monedas de plata. Un acto que marcó el comienzo de las horas más oscuras para Jesús.
Luego el Martes Pedro, Quien lo Negó, conocemos el doloroso momento en que Pedro, el discípulo ferviente y valiente, negó conocer a Jesús tres veces antes de que el gallo cantara una vez. Una traición nacida del miedo, pero también una historia de redención y perdón.
También el Miércoles Poncio Pilato, Quien lo Condenó, fue el gobernador romano que, aunque no halló culpa en Jesús, cedió a la presión del pueblo y lo entregó para ser crucificado. Un acto de injusticia envuelto en duda, cobardía y política.
Además el Jueves Simón el Cirineo, Quien Cargó su Cruz, fue obligado a cargar la cruz de Jesús camino al Gólgota. Una figura inesperada que compartió el peso físico del sacrificio más grande de la historia.
Qué decir del viernes Los Hombres que fueron Crucificado junto a Jesús, Contemplamos al ladrón que no se arrepintió y también al que clamo a Jesús arrepentido, quien en sus últimos momentos reconoció al Hijo de Dios y recibió la promesa del paraíso. Una historia de gracia inmerecida y esperanza hasta el final.
El Sábado del Silencio del Sepulcro, El sábado fue un día de profundo silencio. Jesús yacía en el sepulcro, su cuerpo envuelto en un manto, su tumba sellada. Sus discípulos estaban desorientados, temerosos y desconsolados. Fue un día de espera, de incertidumbre, de duelo. Pero también fue el día en que el cielo guardaba silencio... antes del gran amanecer.
Y el Domingo, La Resurrección, la Victoria sobre la Muerte, Al amanecer del primer día de la semana, la tumba estaba vacía. JESÚS RESUCITÓ, venciendo al pecado y a la muerte. El ángel anunció a las mujeres: “No está aquí, ha resucitado”. Con este acto glorioso, se abrió el camino de la vida eterna para todos los que creen. El domingo no es el final de la historia: es el comienzo de la esperanza eterna.