11/09/2026
Tengo que hablar de algo serio.
No me gusta exponer a nadie, pero esta vez toca.
Esta señora me llamó para organizar su celebración y le dije que necesitaba conocerla: saber qué celebraba, para quién era, qué le gustaba, qué no le gustaba y conocer el espacio.
le explique que Con eso hago el diseño, presento la propuesta y, si me da el sí, coordinamos todo para el montaje y los horarios. Si es en la mañana, tengo que llegar súper temprano; y si es en la tarde, coordinamos para no cruzarme con su almuerzo, sus preparativos o cualquier otro detalle.
Todo me dijo: “OK”.
Llegó el día, armé todo, dejé listo y, con la sonrisa de ella, me fui.
Hasta ahí, todo bien.
Al día siguiente regreso a retirar las cosas y, ni bien me abre la puerta, me dice:
“Mafer, esto no es lo que esperaba.”
Me quedé helada. Se me pasaron 50 mil cosas por la cabeza y lo único que pude decirme fue:
“Acuérdate, eres diseñadora de interiores, llevas 16 años creando decoraciones en Quito. Tú tienes la experiencia.”
Respiré nuevamente y entré.
De repente me da un abrazo y me dice:
“Gracias, Mafer, por todo.”
Otra vez me quedé en shock.
Me empezó a contar de las risas, de la diversión, de todo lo que disfrutaron y de las fotos que se tomaron.
Y entendí que nunca le expliqué la tercera regla.
Ella solita la dedujo:
Disfrutar.
Y creo que, después de todo, logramos crear un evento inolvidable.
¿Crees que debería agregar algo más en mis cláusulas o ya me calmo?