15/04/2026
Os voy a contar la historia de un capricho. Un capricho venido desde Alemania, donde hace un par de años fuimos a conocer proveedores nuevos para traeros maceteros únicos, diferentes, de calidad y que siguieran nuestro estilo. De esta forma, este enorme jarrón gris de fibra de vidrio nos enamoró y se vino con nosotras. Era una pieza de capricho, única, elegante y sutil pese a su gran volumen.
Estuvo un tiempo dando vueltas en la trastienda esperando el momento de salir, de lucirse y nosotras de disfrutar trabajándolo. Así, se creó el centro de flores secas y preservadas en colores fríos que veis. Elaborar el diseño fue un momento de inspiración, de creatividad y de colocar, una vez más, las flores a capricho.
Pasado unos días, le colocamos en el centro del escaparate, como protagonista absoluto y al mes, se fue a una casa de ensueño, a un salón que pedía a gritos este jarrón y a una dueña, que siguió sus deseos de capricho para llevárselo a casa y completar un espacio cuidado con mimo y digno de revista de decoración.
Nos encantan las historias y es que desde una sola flor, transmitimos sentimientos, evocados momentos, inmortalizamos recuerdos y os acompañamos en el día a día.