10/06/2026
El hombre de la foto cambió el destino de un platillo de los pobres y sin saberlo creó uno de los símbolos más famosos del planeta. 🍕 🇮🇹 🤌
Millones de personas consumen pizza cada día. Y sin embargo, a finales del siglo XIX, se consideraba poco más que una comida barata para el pueblo napolitano.
En las calles de Nápoles, trabajadores y pescadores compraban pizzas sencillas, baratas y nutritivas. La más extendida era la Marinara, preparada con tomate, ajo y orégano. Nadie hubiera adivinado que esta comida callejera se convertiría en uno de los platos más queridos de la historia.
Todo ocurrió en 1889.
Durante una visita oficial a Nápoles del rey Umberto I y la reina Margarita de Saboya. Se dice que la reina, cansada de los elaborados banquetes de la corte, quería probar algo diferente, algo que había escuchado era el plato favorito de la gente común.
Fue entonces cuando el chef de pizza Raffaele Esposito, dueño de Pizzeria Brandi, tuvo una genial idea. Elaboró una pizza que no solo era buena, sino que representaba a una Italia que estaba recién unificada.
Eligió el tomate rojo, la mozzarella blanca y la albahaca verde, los mismos colores de la bandera italiana.
La reina quedó impresionada y, según la tradición, esa pizza lleva su nombre: Margarita (o Margherita).
Si la historia fue exactamente así o si algunos detalles fueron romanceados con el tiempo, una cosa es cierta: desde ese momento la pizza comenzó su extraordinario ascenso.
Es fascinante pensar que uno de los mayores éxitos gastronómicos de la historia no nació en palacios reales ni en restaurantes de lujo, sino en las calles de Nápoles, gracias a la intuición de un hombre que convirtió un humilde plato en símbolo nacional.
Hoy la pizza Margherita es reconocida en todos los rincones del mundo. Y todo empezó con una idea simple: juntar tres ingredientes y contar la historia de una nación de un solo bocado. 🤌🍕