09/09/2026
Grande Máximo!!
Ahora que el informe PISA nos saca los colores, estaría bien empezar a combatirlo de alguna manera. Yo no sé qué parte de culpa tiene el sistema educativo, la ley, las Comunidades Autónomas, los profesores, los padres, los teléfonos móviles o la propia vida. No he venido a este dietario a señalar con el dedo a nadie. Pero sí creo que, cuando todo está sucio, nos corresponde a todos apechugar. Y solucionarlo.
No basta con pedir que pasen las máquinas de la limpieza, que con sus rodillos se lleven la mugre de las calles. También nos toca esperar con la lata de refresco en la mano hasta la próxima papelera, guardar la colilla en algún lugar y no escupir el chicle en el primer bordillo. La mugre depende de todos. Y empieza con un sentido cívico.
Pues bien, con la educación, también.
Si la comprensión lectora ha bajado, que ha bajado estrepitosamente, habrá que calmar la fiebre. Tal vez toca elegir hoy un libro. Hoy es miércoles. Un libro sencillo. Un libro que nos deje buen sabor. Uno que nos apetecía leer. O uno que parece agradable por la portada. O que, simplemente, uno que nos da buen olfato porque el autor nos gustó en alguna lectura anterior. Sentir el logro de la página leída completa. O del capítulo. Y pensar: ¿qué he leído? ¡Qué bueno! O... ¡qué inquietante! ¡Qué disfrutón! ¡Qué terror! Emociones, amigos. Emociones. Piel de gallina. Frío. Calor. Nubes.
Las bibliotecas y las librerías no pueden dar miedo. ¿Por qué digo esto? Porque tengo una y veo las caras de los que no leen y acompañan a los que sí lo hacen y, en ocasiones, se quedan en la puerta o dicen: "os espero en el bar". Y noto cierto pudor en muchos de ellos (suelen ser hombres). Pudor a elegir algo juvenil, divertido o frívolo. Pudor a no saber. Otros, ya lo sé, son casos perdidos. O, simplemente, no les apetece. Pero no hablo de esos.
No hace falta llevarse el último tocho, ni siquiera ese que dicen que «debes haber leído», ni el tostón en el que insisten sí o sí.
Agradezco cuando me dicen: «Leo poco, recomiéndame algo que me vuelva a enganchar». Esa sinceridad es maravillosa. Y por eso detesto a los culturetas que miran por encima del hombro a los demás y que han convertido algo amable como la lectura en un esnobismo.
Mira, no. Así, queridos, no.
Leer debe ser un disfrute. Como lo fue la ópera hasta que se pusieron elitistas por los costes de producción y otras zarandajas. En sus inicios en Italia, la ópera combinaba música y teatro de una forma vibrante que atraía a públicos diversos. Era masiva. Era como los conciertos modernos, con una enorme participación y fervor popular. Luego cambió.
No hagamos que la lectura padezca de lo mismo. Leamos. Comentemos libros. Recomendemos.
Al final, esto depende de nosotros. No solo es una noticia en los medios de comunicación. No solo es culpa de los gobiernos. También es nuestra.
Leer no es solo leer. Es comprender, pensar, imaginar y tener palabras para entender el mundo.
Máximo.
Postdata: Doña Leo hoy ha desayunado en La Estrella, ha recuperado su hábito. Geles y yo nos hemos puesto al día en cuestiones emocionales y familiares. Chimo ha aparecido a tomarse su café solo. La perra ha paseado. Mi madre me pregunta ahora por el acto que presentaré esta tarde en Valencia sobre el 75 aniversario de Editorial Planeta. Y yo, en un ratito, me bajo a la La librería de doña Leo a organizar próximas firmas. Ah. qué gusto que la temperatura haya bajado diez grados. Lo de ayer era insoportable. La foto es mi pequeña reivindicación.