01/09/2026
El dinero de las donaciones no ha ido a mi bolsillo, ha servido para aguantar estos tres últimos meses y mantener El Reino de Agartha abierto un poco más. Estoy muy agradecida a quienes ayudaron, pero una librería no se sostiene con donaciones, se sostiene vendiendo libros, y aquí no se vendían los suficientes como para que este alquiler fuese viable.
Y ahora, mientras intento liquidar todo porque me tengo que ir, estoy viendo un poco de todo: gente regateando el PVP de los libros, gente intentando que le regale los muebles porque «total, te tienes que ir» y, por supuesto, gente explicándome por internet que cierro porque hago carteles con IA. Porque parece que 1.200 euros de alquiler y unas ventas que no llegan dan para una teoría mucho más sencilla: el problema eran los carteles.
Mira, no puedo más.
No voy a justificar cada decisión que he tomado durante estos años ni a discutir con quien necesita encontrar una explicación distinta. He intentado sostener esto todo lo que he podido, las donaciones me dieron tres meses más y ahora toca cerrar y salir de aquí.
Y lo que más me está sorprendiendo de este final no es siquiera tener que cerrar, sino comprobar lo rápido que aparece gente dispuesta a sacar tajada cuando sabe que tienes prisa.
Me voy a otro sitio. Necesito empezar de nuevo y, sobre todo, necesito dejar de pelearme con cosas que ya no puedo cambiar.