16/09/2026
El nervio vago es una de las principales vías de comunicación entre el cerebro y muchos órganos internos. Viaja desde el cerebro hacia el cuello, el pecho y el abdomen, conectándose con estructuras como el corazón, los pulmones y el aparato digestivo.
Su función es mucho más interesante que simplemente “controlar el estrés”. El cerebro recibe constantemente información sobre qué está ocurriendo dentro del cuerpo a través de este nervio: cómo se está moviendo el intestino, qué nutrientes están llegando, cómo responde el organismo a determinados estímulos y si existe inflamación. A su vez, el cerebro puede modificar funciones digestivas, cardíacas e inmunitarias.
Esto ayuda a entender algo que muchas personas experimentan: el estrés puede sentirse físicamente en el abdomen. Durante situaciones de tensión, el cerebro modifica la actividad del sistema nervioso que regula la digestión. Esto puede cambiar el movimiento intestinal y aumentar la sensibilidad del aparato digestivo, haciendo que molestias como dolor abdominal, hinchazón o cambios en las deposiciones se sientan con mayor intensidad.
Pero hay una precisión importante: no todo dolor abdominal causado o empeorado por el estrés significa que el nervio vago sea el responsable directo. El dolor digestivo también utiliza otras vías nerviosas, especialmente las que pasan por la médula espinal. El vago participa sobre todo en la comunicación y regulación de las funciones internas, además de influir en cómo el cerebro procesa esas señales.
El nervio vago también participa en la regulación de la respuesta inflamatoria. El cerebro puede utilizar esta vía para modificar la actividad de ciertas células defensivas, lo que ha despertado interés científico en enfermedades inflamatorias y digestivas. Sin embargo, esto no significa que simplemente “activar el nervio vago” sea un tratamiento comprobado para todas ellas.
Por eso, cuidar el sueño, mantener actividad física, alimentarse adecuadamente y manejar el estrés puede favorecer el funcionamiento general de este sistema, pero no existe una técnica casera que permita “resetear” el nervio vago. Las terapias de estimulación vagal existen y se estudian para determinadas enfermedades, pero su uso médico requiere indicaciones específicas.
El nervio vago funciona como una línea de comunicación constante entre el cerebro y el cuerpo: ayuda a explicar por qué lo que ocurre en nuestra mente puede modificar cómo sentimos y funcionamos por dentro.