16/09/2025
También fue la pionera de la novela negra en este país, con "La Gota De sangre" y por si fuera poco... Sí, también escribió sobre vampiros.
El 16 de septiembre de 1851 nació en La Coruña Emilia Pardo-Bazán, novelista, periodista, ensayista, crítica literaria, poetisa, dramaturga, traductora, editora, catedrática y conferenciante gallega introductora del naturalismo en España. Fue una precursora en sus ideas acerca de los derechos de las mujeres y el feminismo. Reivindicó la instrucción de las mujeres como algo fundamental y dedicó una parte importante de su actuación pública a defenderlo. Entre su obra literaria una de las más conocidas es la novela Los pazos de Ulloa.
Entre sus obras destacadas está “La cuestión palpitante”, una recopilación de artículos que la acreditan como una de las principales impulsoras del naturalismo en España, movimiento que surge como reacción al romanticismo. También “La Tribuna”, considerada la primera novela social y la primera novela naturalista española, donde incorpora por primera vez en la novela española al proletariado y da voz y discurso propio a una mujer trabajadora: Amparo, la cigarrera.
Fue la primera mujer admitida en el Ateneo de Madrid, una institución cultural privada de gran prestigio por la que han pasado seis presidentes de Gobierno y casi todos los Premios Nobel españoles, muchos políticos de la Segunda República y diversos integrantes de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27.
Sus padres pertenecían a sendas familias gallegas de abolengo, con varios títulos nobiliarios en su haber. Su padre, convencido sobre los derechos de la mujer, le proporcionó la mejor educación posible, fomentando su amor por la literatura. A la edad de nueve años ya empezaba a mostrar un gran interés por la escritura. En la biblioteca paterna encontró acceso a una gran variedad de lecturas; declaró que sus libros preferidos entonces fueron Don Quijote de la Mancha, la Biblia y la Ilíada. Leyó además La conquista de México de Antonio de Solís y las Vidas paralelas de Plutarco. Los libros sobre la Revolución francesa le fascinaban.
Se negó a seguir las modas que limitaban a las mujeres al aprendizaje de la música y la economía doméstica. Recibió una formación sobre todo tipo de materias con atención especial a las humanidades y a los idiomas, llegando a manejar con soltura el francés, el inglés y el alemán. No pudo acudir a la universidad, vetada para las mujeres, por lo que los avances científicos y filosóficos los siguió a través de los amigos de su padre y de los libros. A los quince años, escribió su primer cuento, que sería el primero de los numerosos cuentos que publicaría a lo largo de su vida.