07/05/2026
Ayer volvió a ser un día triste para los que formamos la pequeña familia de la Oficina de la Puerta Roja, tocó, bueno toca despedir esta tarde a alguien que lleva mucho tiempo en mi vida para que no duela. Es el padre de alguien muy muy importante, de uno de esos pocos amigos con los que se ha compartido todo, amistad desde que éramos unos cocos, ocho años teníamos cuando nos conocimos, desde entonces ese hombre que toca despedir esta tarde era el padre de mi amigo del cole, se convirtió en el abuelo de dos de mis soles, en una cara amiga donde te lo encontraras, alguien con quien compartir, o reír o incluso regañarle en los últimos tiempos.
La casa de los padres de mi Luis, siempre ha sido eso casa, hace un tiempo pero no demasiado subí un día con Emma y Daniela, y tuve la sensación de llegar a un sitio que siempre he sentido mío, bonito sentimiento este, díficil de conseguir por otra parte, pero precioso si lo tienes.
Por todo eso, y millones de cosas más ayer cuando estando en la calle recibí un mensaje, el tiempo se paró por unos instantes, el cuerpo se corto, y el día perdió su encanto.
Tocaba, ejercer de amiga, acompañar a mi amigo, a su mamá, y a todos los suyos, que en parte son todos un poquito míos, y eso fue lo que se hizo.
Hoy le daremos un último adiós pero lo seguiremos recordando mientras estemos aquí, y ojala sea verdad eso de que hay un lugar donde puedes ver hasta aquí, ojala pueda seguir velando por sus niñas que son tan mías, verlas crecer y cumplir sus sueños, y ojala siempre pueda vernos reír a los grandes como las peques por las que quiero que vele, ojala siempre cerca, aunque se vea físicamente lejos. Hasta siempre D. Antonio, se te va a echar de menos, papá de mi Luis.