09/09/2026
Una de las películas españolas más demoledoras y más brutalmente honestas sobre la dignidad humana que se han hecho nunca. Y hay una escena al final que no se borra.
En la Extremadura de los años 60, Paco y Régula son campesinos. Trabajan en un cortijo de terratenientes, obedecen sin rechistar, soportan humillaciones en silencio y sueñan con una sola cosa: que sus hijos aprendan a leer y salgan de ahí.
A ellos se suma Azarías, el hermano de Régula. Un hombre con discapacidad mental al que acaban de echar después de décadas de servicio en otro cortijo. Su único mundo es un pájaro al que llama 'milana bonita'.
Y entonces el señorito Iván, el cacique de turno, mata al pájaro de un escopetazo durante una cacería. Por capricho. Porque puede. Porque nadie en ese mundo le va a decir que no.
Lo que viene después es lo que Mario Camus no te anuncia. Te lo pone delante y te obliga a mirarlo.
Se llama Los santos inocentes. Está basada en la novela de Miguel Delibes y ganó el Premio de Interpretación Masculina en Cannes en 1984, compartido entre Alfredo Landa y Paco Rabal.