01/09/2026
¿Es Ámsterdam una ciudad gastronómica? Vamos a descubrirlo.
Antes del viaje escribí en varios grupos gastronómicos locales preguntando dónde probar la cocina tradicional neerlandesa. La respuesta fue casi unánime: “Nosotros no comemos cocina local, comemos cocina europea contemporánea.” Y eso, por cierto, también da para debatir, porque la buena cocina contemporánea siempre nace de los productos y las tradiciones locales.
Ámsterdam, sin duda, ofrece restaurantes para todos los gustos, bares modernos y una excelente selección de vinos. Pero yo viajaba con algunas paradas gastronómicas muy claras en mente.
La primera era el arenque. Llevo muchos años escuchando hablar del famoso arenque holandés y, para mí, sigue siendo uno de los mejores del mundo. Además, tuve la suerte de coincidir con el Festival del Arenque. Un pescado graso y delicado, servido con cebolla picada y unas rodajas de pepinillo encurtido. Solo de verlo ya se hace la boca agua. Puedo decir que esa ilusión culinaria quedó más que cumplida.
Otra sorpresa fue la anguila ahumada. Una auténtica delicia que, igual que el arenque, se disfruta muchas veces como comida callejera.
Y después está el queso. Un producto que forma parte de la identidad del país. A solo 30 kilómetros de Ámsterdam se encuentra Edam, la ciudad que dio nombre a uno de los quesos más famosos del mundo y cuya historia gira alrededor de él desde hace siglos. ¿Adivináis qué fue lo que más pesó en nuestra maleta al volver?
El sabor que mejor resume este viaje, sin embargo, fue una sencilla sopa de guisantes. Existe en muchos países —en mi familia también se preparaba con frecuencia—, pero aquí tiene su propia personalidad. Reconfortante, intensa y sorprendentemente deliciosa.
Sobre la ce***za no puedo hablar demasiado, porque no soy cervecera. Pero todo apunta a que aquí también juega en primera división.
Mi conclusión es sencilla: Ámsterdam merece un lugar en el mapa gastronómico de Europa. Aquí conviven la mejor comida callejera, restaurantes con estrella Michelin y, sobre todo, un enorme respeto por el producto. Y al final, eso es exactamente lo que hace grande a la gastronomía: no la cantidad de platos tradicionales, sino la ca