05/06/2026
Nacidas como casas de campo vinculadas al trabajo de la tierra, las masías catalanas siguen siendo una de las construcciones más reconocibles del territorio.
Muchas han sabido conservar ese carácter y hoy encuentran en la gastronomía una nueva forma de mantenerse vivas.
Reunimos una selección de masías catalanas donde merece la pena sentarse a la mesa para disfrutar de esa conexión con la historia y el territorio
Els Tinars (Llagostera, Girona): Al frente, Marc y Elena mantienen el carácter de esta histórica masía rodeada de una agradable terraza-jardín. Destacar el arroz seco, el filete Wellington o el pescado salvaje a la brasa.
Pahissa del mas (Pals, Girona): Rodeada de arrozales en pleno Empordà, conserva todo el carácter de las grandes casas de la zona. Cocina ampurdanesa actualizada con los arroces de cultivo propio como uno de sus grandes atractivos.
Els Comdals (Vergós, Lleida): Tradición catalana, producto de temporada y una cocina cuidada. En la carta destacan platos como el micuit de pato con manzana, el canelón trufado de pollo de payés o la paletilla de cordero.
Espai Fortuny (La Canonja, Tarragona): Dentro de una gran finca de olivos con almazara propia, esta masía del siglo XII combina el encanto histórico con una propuesta de raíz mediterránea. Arroces marineros, pescados y mariscos.
L´hort (Arnés, Tarragona): Entre olivares y dentro de una masía del siglo XVII esta casa apuesta por una cocina cuidada con especial atención al producto de su huerto.
La Masia Germans Parareda (Sallent, Barcelona): En una masía del siglo XII este proyecto familiar de tres hermanos combina con acierto tradición y modernidad.
Can jubany (Calldetenes, Barcelona) : Nandu Jubany convierte esta masía en una de las grandes casas gastronómicas de Catalunya.
Les Cols (Olot, Girona): Fina Puigdevall y sus hijas convierten esta antigua masía de Olot en una de las propuestas más personales de la cocina catalana actual. Menú degustación con marcada presencia vegetal.
Ca L'Estrany (Cabrils, Barcelona): Esta masía del siglo XV conserva el encanto original. Mesas vestidas y una gran terraza donde disfrutar de la cocina del maresme.