09/09/2026
Desde la mirada limpia y luminosa de Mika, y de la mano del abuelo Tadeo, he asistido a algo tan sencillo y tan profundo como plantar árboles. Uno tras otro, hasta levantar un bosque. Pero, en realidad, lo que ambos están sembrando es cuidado, respeto, amor y esperanza.
Y es ahí donde este libro encuentra su verdadera belleza, porque, como nos enseñó El Principito, lo esencial es invisible a los ojos. Casa nos invita precisamente a mirar aquello que la velocidad de la vida cotidiana nos hace olvidar, la magia de un instante, la sabiduría de un árbol, la ternura de una conversación, el valor de cuidar y de ser cuidados. Casa es ese lugar donde sentimos la paz. Es la frescura de la infancia, la sombra de una higuera, la respiración de los árboles, el amor escondido en las cosas pequeñas.
Es también una historia sobre las raíces. Las que hundimos en la tierra y las que vamos construyendo dentro de nosotros.
Por eso, cuando terminamos de leerla, comprendemos que quizá la casa no sea solamente un lugar al que regresar. Casa es aquello que llevamos dentro cuando hemos encontrado un lugar donde sentirnos en paz.
Enhorabuena Alejandro Palomas, por esta nueva obra que, como es habitual en ti, tiene la capacidad de llenarnos de amor.
Casa es una flecha que atraviesa el corazón.
Es la sombra de una gran higuera que parece contener la sabiduría de todos los bosques, y quizá su mayor regalo sea ese, que al leerte, por un instante, volvemos a casa.
Gracias por este tesoro