21/12/2021
Cuesta recordarlo, pero hubo vida sin Facebook y sin esta oleada de nuevas tecnologías.
Escribo desde el recuerdo, páginas de un tiempo que fueron años de auténtica entrega a la música y entre Orquestas Sinfónicas por toda España y mis estudios de violín, apenas paraba por Montilla.
Si mal no recuerdo, corría el año 2003 cuando con 21 añitos me dijeron que iba a tener la ocasión de poder interpretar Romeo y Julieta con el Coro de Ópera de Caja Sur del cual ya llevaba tiempo siendo integrante. El tiempo que estuve en el Coro, fueron unos años maravillosos, de auténtico aprendizaje y conociendo a músicos geniales. Me dijeron: "Viene Ainhoa Arteta a cantar la Ópera", aunque finalmente por motivos personales no pudo venir y en su lugar, hizo el papel Leontina Vaduva.
Recuerdo dirigirme al primer ensayo de Romeo y Julieta en el Gran Teatro, en el cual ya estarían los solistas. Aquí es dónde cobra sentido todo esto que estoy escribiendo porque sin yo esperarlo apareció un solista, irrumpió en el escenario apenas a un metro de mí, al cual yo no conocía y que captó toda mi atención. Una persona muy elegante, fuerte, muy activa y con una voz que me dejó absorto. Se llamaba Carlos y para mis adentros pensé que era un tipo distinto, un divo.
Aquella Ópera pasó, fue un éxito y yo continué mis estudios musicales, mis conciertos con Cuartetos de Cuerda, con el Coro, con Orquestas sinfónicas y muy asiduamente recordaba buenos momentos de lo vivido en las actuaciones. Siempre recordaba el temperamento de aquel solista, Carlos, al cual incluso lo tomé como un maestro.
Sorprendentemente, un día vi a Carlos en la Televisión cantando con un cuarteto de voces, haciendo unas melodías increíblemente bellas. Cuando lo vi, recuerdo que pensé: "No podían haber cogido a otro mejor".
A ese grupo lo presentaron como Il Divo y sentí una profunda alegría porque sabía que había conocido a un tipo especial, habíamos pisado el mismo escenario bajo una misma Ópera y además era aquel que había llamado mi atención.
Desde el Domingo día 19 de diciembre, estoy triste porque Carlos falleció, de manera prematura y sin nadie esperarlo. El mundo y el mundo de la música está enmudecido porque Carlos Marín nos ha dejado.
Aquel torrente de voz y de personalidad que causó mi admiración, por una elegancia exquisita, gusto por el buen hacer y referente del grupo de Il Divo, nos ha dejado bastante joven. El mundo de la cultura está de luto, España ha perdido una bandera importante y me cuesta creer que esa voz que parecía inmortal ya no está entre nosotros.
Así lo siento y así lo expreso.
Comparto un enlace de un tema que se llama La Fuerza mayor de Il Divo y si alguien quiere sentir un poco lo que he escrito, basta con escuchar la obra entera y desde el minuto 3 y 20 segundos veréis a Carlos Marín en estado puro.
https://www.youtube.com/watch?v=ZDk37gRaOgw
También os dejo la foto digital de una foto en papel, de cuando terminamos Romeo y Julieta y nos echamos una foto de esas que había que esperar a revelarlas para ver cómo habían salido. Carlos Marín aparece agachado en primer plano y yo aparezco al fondo con gafas.
Descansa en Paz Carlos Marín. Como siempre, seguiré hablando de ti en mis clases de Historia de la Música, como aquel que fuiste, un gran tipo que tenía una voz que convertía cualquier Teatro en un lugar pequeño. Respetaste a la Música, la hiciste bella y el público supo verlo y sobre todo escucharlo. Sin tú pretenderlo me has enseñado mucho y por eso, te doy las gracias y te echaré de menos.