28/08/2026
Hubo un tiempo en que este era simplemente un escritorio marrón.
Un escritorio corriente, con sus marcas, sus imperfecciones y el paso de los años a la vista. Una pieza más, de esas que pasan desapercibidas, hasta que llega a l’Atelier du Savoy, donde comienza su nueva historia.
Primero, limpiarlo a fondo. Después, lijarlo, reparar sus pequeños defectos, enmasillarlo, volver a lijar… preparar la madera con paciencia y cuidado para continuar con la pintura, el papel, el barniz y cada pequeño detalle.
Pero también hay que aprender a mirarlo. A observar sus formas, sus posibilidades y aquello que puede llegar a ser. Elegir el papel, encontrar la combinación adecuada, decidir qué colores y acabados harán que todo encaje… dejar que la propia pieza vaya marcando el camino.
Han sido horas de trabajo, de esperar, de volver a mirar, de corregir, de cuidar.
Porque restaurar y transformar un mueble no consiste solamente en cambiarle el color. Consiste en darle una nueva vida y convertirlo en algo especial.
Y así, aquel escritorio marrón dejó de ser uno más.
Ahora tiene una identidad propia.
No es una pieza producida en serie. Es única, exclusiva y tiene alma.
Y esa es la magia que se crea en l’Atelier du Savoy.