06/08/2026
Los últimos descubrimientos arqueológicos han hecho añicos todas las certezas que creíamos tener sobre nuestra prehistoria. Con Göbekli Tepe tuve que olvidar lo que sabía sobre el Neolítico, el inicio de la agricultura y los primeros asentamientos humanos; con la Señora del Marfil de Valencina de la Concepción tuve que reiniciar todos mis conocimientos sobre la prehistoria en Andalucía y las navegaciones atlánticas anteriores a la Edad del Hierro... Pero, que las columnas del Templo de Hércules Gaditano, uno de los santuarios más importantes de la antigüedad en el que, según la tradición, fue enterrado el mismo Hércules, estén repartidas por Sanlúcar de Barrameda ya supera mi capacidad de sorprenderme.
Quién sabe, lo mismo la columna del establecimiento de la calle Ancha por el que paso todos los días es la misma en la que se apoyó Aníbal tras su peregrinación o a la que se abrazó Julio César mientras lloraba en el mítico santuario gaditano.
Este artículo de Antonio Moreno Ollero no tiene desperdicio.