11/05/2026
Patrick Boot nació en París. Llegó por primera vez a Ibiza en 1965, con apenas dieciséis años, de vacaciones con su familia.
Muchos años después, tras una vida dedicada a la enseñanza en París como Director de un colegio, regresó a Ibiza al jubilarse.
Y aquí volvió a instalarse, como quien regresa a un libro amado para re leerlo lentamente.
Cada sábado Patrick se despierta a las seis de la mañana. A las seis y media comienza a montar su puesto y, a las siete y media, todo está listo: las cajas ordenadas, los lomos alineados, las historias esperando nuevas manos.
Hace diez años empezó en el Mercadillo casi sin darse cuenta. Tenía demasiados libros en casa y decidió compartirlos.
Poco a poco se convirtió en lo que él llama, con una sonrisa tranquila, “un pasador de libros”.
Los vende baratos, casi simbólicamente, porque nunca quiso hacer negocio con ellos.
La gente le llama para vaciar bibliotecas ; cada dos semanas visita alguna casa, observa los estantes, escucha las historias escondidas entre el polvo y se lleva nuevos volúmenes para darles otra vida.
Pero Patrick no colecciona libros: colecciona conversaciones.
“Lo importante no es ganar dinero”, dice. “Lo que busco es hablar de libros. Y entonces entendéis que su puesto no es solamente un puesto. Es un refugio.
Como si cada libro esperara pacientemente a la persona correcta. Como si Patrick, más que vender historias, se dedicara simplemente a hacerlas circular.
Quizá por eso, entre el ruido del mercadillo y el ir y venir de la gente, su rincón tiene algo distinto.
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Photos: Natasha Gindel