28/03/2026
𝗟𝗔 𝗛𝗨𝗘𝗟𝗟𝗔 𝗗𝗘𝗟 𝗘𝗦𝗣𝗔𝗥𝗧𝗢 𝗘𝗡 𝘽𝘼𝙔𝙍𝘼
El 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗿𝘁𝗼, la fibra de la planta Stipa tenacissima o atocha, fue el material "todoterreno" de la Edad Media en la Península Ibérica. Aunque su aprovechamiento se remonta a la época romana, fue bajo el dominio andalusí cuando su industria alcanzó el máximo esplendor técnico. Las zonas áridas del Levante —especialmente Alicante, Almería y Murcia— se convirtieron en los principales núcleos de producción de este oro vegetal, un recurso capaz de prosperar en terrenos donde la rigurosidad del clima impedía cualquier otro cultivo.
✨ Esta planta tan versátil permitió múltiples aplicaciones en el mundo marítimo, arquitectónico, agropecuario, etc. aunque, hoy nos centraremos en su uso para el calzado. Se recolectaba en los montes, se arrancaba la atocha a mano en verano y se tendía al sol hasta que se volvía dorada y resistente. La fibra se golpeaba con mazos de madera sobre piedra para ablandarla, dándole la flexibilidad necesaria para trabajarla sin que perdiera fuerza. Después se creaba una 𝘁𝗿𝗲𝗻𝗰𝗲𝘁𝗮 (trenza básica), entrelazando varios cabos de fibra y se enrollaba en espiral para formar la suela, posteriormente se cosía con cáñamo y se remataba con tela rústica, creando un calzado ligero y duradero.
En el ámbito de 𝘽𝘼𝙔𝙍𝘼, en la zona del Arrabal norte, los arqueólogos del Grupo PRINMA (UGR) han hallado restos de tejido vegetal del s. XVI, lo que parecen ser fragmentos trenzados que se pudieron identificar como restos pertenecientes a objetos de esparto. En el hueco de una chimenea, se hallaron restos de suelas de zapatos y fracciones de una posible alfombra que cubría la totalidad del hogar.
✅ Todo este material ha sido cuidadosamente conservado en condiciones ambientales óptimas para garantizar su perfecta preservación. Actualmente, se está llevando a cabo un estudio exhaustivo sobre las fibras textiles halladas, cuyos avances y resultados os iremos compartiendo de manera puntual.