19/05/2022
Tras nuestra humilde incursión en la creación literaria con el relato titulado "Raquel", retomamos nuestras lecturas. En este caso, Javier Cercas y su obra Soldados de Salamina.
Esta novela cuenta la historia de Sánchez Mazas, un personaje real de una historia real.
Sánchez Mazas fue escritor, fundador de Falange española y ministro de la dictadura de Franco. Pero no queremos hacer una reseña al uso, como de costumbre.
Después de leer detenidamente el libro que cosechó gran éxito internacional catapultando la carrera de este prestigioso autor; queremos destacar un extracto del texto que nos llamó extraordinariamente la atención. En un párrafo, Javier Cercas afirma respecto de Sánchez Mazas; que vindicar a un escritor falangista es tan solo vindicar a un escritor. Y continúa afirmando:
"Se puede ser un buen escritor siendo una pésima persona".
Pues bien, nos hemos tomado la licencia de transformar esta afirmación en interrogación, para expresar nuestra opinión, invitando a nuestros lectores a dar la suya en los comentarios.
¿Se puede ser un buen escritor, siendo una pésima persona?
Si profundizamos en otro tipo de personajes que no sean escritores, como los pintores, podríamos hacernos una pregunta similar.
¿Se puede ser un buen pintor, siendo una pésima persona?
Pablo Ruiz Picasso, por ejemplo. ¿Quién no conoce su obra El Guernica?
Este famoso lienzo nos trasmite de forma magistral la destrucción que sufrió todo un pueblo; denunciando los horrores que produjo la aviación Alemana en la guerra civil española.
¿Pero qué opinaríamos de este cuadro si Picasso hubiera sido un fascista al servicio del General Franco?
El pintor Malagueño afirmó en una ocasión:
"No, la pintura no está hecha para decorar las habitaciones. Es un instrumento de guerra ofensivo y, defensivo contra el enemigo".
En Livianti pensamos que no se puede separar la vida privada, de la profesional. Toda su obra está influenciada por su carácter y por consiguiente es un reflejo de su personalidad.
Pensamos que vindicar la obra de una pésima persona es, en nuestra opinión, legitimar en cierto modo ese comportamiento que lo clasificó en su día como una pésima persona.