The Pilgrimage Of The Lost Prince

The Pilgrimage Of The Lost Prince «...And of that marvelous land, nothing more than rubble remained, but the ruin would come upon the e

Chapter II: Shelter. [ALDEBARAN: THE FALLEN KINGDOM]   w/   Unknown Place, Unknown Time, year XXIV after The Sacred War....
02/03/2023

Chapter II: Shelter. [ALDEBARAN: THE FALLEN KINGDOM]
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Unknown Place, Unknown Time, year XXIV after The Sacred War.

"Hace mucho calor."

Fue el primer pensamiento que cruzo su mente al despertar, aunque supuso que podía ser fiebre, era la misma sensación asfixiante, se sentía como estar dentro de un horno. Tosió un par de veces con agotamiento y después intento abrir los ojos, pero se vio forzado a cerrarlos cuando sintió como todo a su alrededor daba vueltas. Lo último que recordaba era haber estado a la deriva por el rio con la sensación de que moriría en cualquier momento debido a la pérdida de sangre, pero el constante golpear de su corazón en su pecho en aquel momento era la prueba de que había sobrevivido.

¿Qué pudo haber pasado?

¿Lo habían capturado?

¿Estaba de nuevo en las mazmorras?

Se había ahogado en sueños terroríficos, sueños innombrables, pesadillas que lo habían atormentado hasta más no poder cuando cayó en aquel abismo de inconsciencia del cual ahora lentamente se desprendía. Recordaba la sensación de manos asperas pero gentiles sobre su piel allí donde había sido maltratado, y como sus músculos se habían descontracturado, dando paso a su forma humana en algún momento entre los sucesos del río hasta su llegada a aquel lugar desconocido.

Obligandose a sacar fuerzas de quien sabe dónde fué que pudo sentarse, intentando abrir de nuevo sus ojos, poco a poco, tanteando el como acostumbrarse a la iluminación de la habitación. Una vez que lo logró, Jasper pudo recorrer el sitio con la mirada, detallando cada cosa que se encontraba en su rango de visión, buscando algún rastro familiar, alguna señal de que estaba en peligro o alguna salida que pudiera usar en caso de encontrarse cautivo, así fuera sólo para descartar, pero no hubo nada, mucho menos la usual sensación de pánico, ni ese miedo paralizante, solo profunda curiosidad, y una sensación extraña, como si se encontrara en una burbuja. Cerca del catre donde le habían dejado pudo divisar entonces el origen del calor tan abrasador que le envolvió desde que despertó, se trataba de una especie de chimenea bastante anticuada, y a su lado lo que en un principio pensó que era un espejismo pasó a ser una persona, una mujer. Suponía que a ella debía el que conservara su existencia, casi le agradeció, de no ser porque inmediatamente después notó que estaba encadenado.

Se tomó su debido tiempo para estirarse un poco, repentinamente más consciente de sí mismo como para evaluar su propio cuerpo, buscando algun dolor o cualquier sensación desagradable, pero sólo encontró entumecimiento. Y entonces intentó cambiar, su mirada no dejó en ningún momento la figura de su anfitriona, pero no pudo, quizás gracias a la debilidad, o algo más. Intentó de nueva cuenta, pensando en algo más pequeño que su usual forma de gato, pero nada ocurrió. Definitivamente era algo más. Lo pudo descifrar ahora, lo sentía en sus huesos, en sus hombros, en su pecho.

Era magia.

Era una bruja.

— Por la diosa, logro escapar de una para caer en zarpas de otra… —Murmuró para sí mismo el muchacho, su voz saliendo áspera y con desgano, realmente no tenía fuerzas para nada, mucho menos las ganas, pero su espíritu era verdaderamente indoblegable.
— Esto es hechicería bastante poderosa, mucho más que los escuetos trucos de Madame Gaoranthi. Y muy avanzada para cualquiera en Raselgeu. Pero me temo que lo está malgastando, mi señora, sea lo que sea que le hayan dicho sobre mí son puras falacias, no soy más que un huérfano errante…

No sabe ya cuántas veces había pasado por aquello, usando la misma trillada excusa que le ofrece en esta ocasión a la hechicera, para poder librarse de captores y demás. Cuando huyó de casa jamás se pensó que los reyes se tomaran la molestia de buscar al hijo que más problemas les dio, y que siquiera era de su propia sangre, pero poco tiempo pasó para que cazarrecompensas de todas partes del continente vinieran tras el para llevarlo de regreso sano y salvo, o al menos vivo, cosa que le hacía cuestionarse muchas veces la razón, era simplemente el ultimo vástago de una familia sumida en la ruina, jamás le encontró el sentido a tomarse tantas molestias; iluso llegó a pensar que se habían cansado de buscar cuando conoció a la Madame, pero era simplemente una enviada más de la casa Betelgeuse. No podía esperar para ver qué historia se habría inventado su nueva captora para convencerlo y devolverlo a los dominios del Sol Sangrante.

Chapter I: The Fall. [ALDEBARAN: THE FALLEN KINGDOM]   Thalidomine Palace, year XXIV after the Sacred War.Murmullos es l...
12/02/2023

Chapter I: The Fall. [ALDEBARAN: THE FALLEN KINGDOM]

Thalidomine Palace, year XXIV after the Sacred War.

Murmullos es lo primero que captan sus oídos, agudizados igual que el resto de sus sentidos gracias a la forma felina que había adoptado para llevar a cabo la tarea encomendada por Madame Gaoranthi, sin duda la mision mas importante hasta ahora, aunque igual que todas las anteriores había sido exitosa. Era al rededor de la quinta vez que la hechicera le asignaba una tarea, y él, por la hospitalidad que la mujer le había brindado en una situación tan dificil, se alegró de poder pagarle, aunque fuera de aquella forma para nada bien vista. O al menos no por parte de las personas a las que les había estado robando. Aquello le hacía pensar en su familia, y ya podría imaginarse lo decepcionados que podrían estar si se enteraran de lo que estaba haciendo. Aunque, se recordó a si mismo, aquellas personas no eran su familia, y probablemente muy poco les importaría lo que anduviera haciendo, siempre que mantuviera su identidad oculta.

Se obligó a calmarse y empujar hasta la parte más oscura de su mente aquellos pensamientos, que para nada servirían en un momento tan delicado, y en cambio se concentró en mantener su forma felina, pensando en lo que Madame Gaoranthi le había prometido aquella noche antes de partir. Se sentía ligero de tan solo pensar en que al elevarse el sol en unas cuantas horas más, finalmente sería libre de tomar su propio camino, lejos de cualquier peligro, capaz de ir en busca de aquello que desconocía, pero sabía que le pertenecía, aquello que llamaba su nombre cada noche, en sus sueños, diciendole que era tiempo de que reclamara lo que le había sido robado y por derecho de nacimiento le pertenecía.

Se detuvo a una distancia prudente al divisar de nuevo el improvisado campamento que habían armado en el templo del castillo, el cual estaba totalmente desértico, pues servía más como una especie de prisión, o quizas boveda de "alta seguridad" para objetos magicos, en vez de cumplir su función original. Aguardó a que su señora culminara su conversación con Higham, aquel erudito que les había dado las coordenadas exactas del objeto sagrado que ahora poseía Jasper, el cual guardaba en la bolsita de tela atada a su cuello. Estaba por echarse en la grama a esperar pacientemente mientras observaba el cielo nocturno, tan vasto y lleno de constelaciones que contaban las historias de sus antepasados, e incluso tal vez, sus propias historias futuras, hasta que las palabras que escuchó pronunciar hicieron que se le helara la sangre.

"Entonces, el muchacho ¿Realmente deberá morir?" la aspera voz del hombre preguntó a la Madame como si del clima se tratase.

“Claro, sangre real es necesaria para que el hechizo sobre el orbe sea efectivo” respondió de la misma manera Madame Gaoranthi, antes de agregar con voz aterciopelada “De cualquier manera, Higham, el niño es basura Aldebaranti, ya viene siendo hora de que se reúna con los suyos, o eso dijo su majestad, el rey Razhel".

Hablaban de él, estaba claro que hablaban de él, y de aquel tirano al que había llamado padre alguna vez, eso debió ser suficiente para que Jasper echara a correr, pero se quedo allí, agazapado por el terror que le causaba el que siquiera notaran su presencia, y como si aquel hubiera sido el propósito de su acción, o falta de la misma, Madame Gaoranthi alzó la mirada y sonrió, tan dulcemente como siempre mientras se ponía de pie.

“Jas, mi pequeño gatito, has regresado... ¿hace cuanto estás allí?" Preguntó la hechicera, la preocupación tiñendo el tono de su voz mientras lo observaba volver a su forma humana.

Sacando la valentía que no sabía que tenía, Jasper se atrevió a sonreír, sacudiendose la tierra de sus ropas, mas no avanzó a su encuentro, decidiendo en cambio responder desde su lugar “El tiempo suficiente como para confirmar que en los Raselgeunses no se puede confiar... Tu tierra está llena de traidores y asesinos”.

Vió como de a poco la máscara que había estado manteniendo cada vez que trataba con el comenzaba a caerse a pedazos de su rostro para dar paso a esa mueca odiosa, sus ojos tornandose amarillos y finalmente mostrando lo que aquella mujer era en realidad, una Arpía. “Insolente mocoso... ¿Crees que esa es la forma de dirigirte a tu dueña? ¿Después de todo lo que he estado haciendo por tí? ¿Despues de ensuciarme las manos con una escencia tan repugnante como la tuya?" sus palabras desbordaban colera y de sus manos parecían escapar pequeñas chispas rojas, igual que las pavesas lo hacen del hierro al golpearlo en las forjas, magía, debía suponer.

“Tienes diez segundos para venir aquí y cumplir con lo que te fué ordenado, o de lo contrario...”

Interrumpió aquella amenaza que la hechicera elevaba hacia él con una suave risa, carente de cualquier tipo de gracia que pudiera haber tenido en algun momento el muchacho para con ella “¿O de lo contrario que? ¿Me asesinarás, tal como le dijiste a Higham que lo harías hace un par de minutos atrás, monstruo?” respondió amargamarte, dirigiendole una rápida mirada al erudito, quien dejó caer su rostro, queriendo esconder la vergüenza, o la pena, o tal vez la gracia que le causaba la situación, realmente no sabía ya que creer.

“No te daré jamás ese placer, traidora” y así, en un abrir y cerrar de ojos volvió a su forma gatuna, echando a correr tan rápido como pudo lejos de aquel par, sintiendo cómo la cadena invisible que lo ataba a Gaoranthi comenzaba a asfixiarlo por cada paso que daba, cerrandose alrededor de su garganta, quemando la zona de una manera casi insoportable, mientras oía las maldiciones que soltaba la hechicera al aire cada vez mas lejanas.

Como pudo aceleró el paso y estando a nada de saltar desde el nivel donde se encontraban al siguiente para hacerles perder su rastro, sintió como dos saetas se clavaban en su costado, provocando que sus patas traseras flaquearan y fallara en llegar al otro lado, inevitablemente cayendo asi a las aguas turbulentas que rodeaban el castillo. Lo siguiente que supo fue que estaba siendo arrastrado por la corriente, la misma golpeandolo con fuerza contra las rocas que se atravesaran en su fluir, recibiendo el ultimo golpe fatal en la cabeza, una frase resonando en su mente, que en cierto modo lo consoló antes de caer en la inconsciencia.

“Al menos mi muerte será en libertad”

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