24/07/2026
Pasaron las horas,
llegó la noche,
la encontró serena,
con su lencería completa,
no, no era casualidad,
ella ya lo había planeado,
simplemente puso las migajas de pan
y él se las iba comiendo
una a una hasta llegas a su averno,
hasta sentirse el dueño del fuego,
sin darse cuenta de que solo obedecía
la complacencia de su loba.
Ahí estaba,
bebiendo su ser.........................
mientras ella aullaba delirante
a la luna por estallar en su boca
una y otra vez.
Paola Maldonado
Mi perverso y yo
Envíos a toda Guatemala. 📚📚🇬🇹🇬🇹
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